- La afirmación del gobernador del estado Portuguesa, Primitivo Cedeño, sobre la disminución en la siembra de maíz de este ciclo 2025, a consecuencia de las fuertes lluvias de los meses mayo y junio, es verdad
- La producción de maíz enfrenta una caída entre el 40 y 50 %, aproximadamente. Según el presidente de Fedeagro, Osman Quero, con lo cosechado entre septiembre, octubre y noviembre se cubre la demanda nacional por cinco meses
El gobernador del estado Portuguesa, Primitivo Cedeño, aseguró que unas 111.000 hectáreas de maíz blanco y amarillo que se cosecharían en la región durante el ciclo invierno de este año, y destacó que “no se pudo sembrar la cantidad de tierra” estimada, producto de las fuertes lluvias que azotaron al país durante los meses de mayo y junio, al inicio del periodo de siembra.
Las declaraciones las hizo el pasado 24 de septiembre, en el marco del inicio oficial del Plan Cosecha Segura 2025, en los silos “La Flecha” en Araure.
La afirmación de Cedeño, sobre la producción de maíz en la región fue difundida en un video por medios como Venezolana de Televisión y Globovisión; además, fueron replicadas por medios regionales como Guayoyo24 a través de su cuenta en Instagram.
En esa ocasión, el gobernador Cedeño declaró:
“Este año no pudimos sembrar la cantidad de tierra que teníamos, producto de las lluvias que entraron muy temprano y que todos conocemos, pero a pesar de eso hoy podemos exhibir unas 111.000 hectáreas, que con el favor de Dios, van a dar excelentes resultados”.
El equipo de Cotejo.info puso su lupa en la frase del mandatario regional y el análisis del discurso público concluyó que se trata de una verdad, según los datos aportados los presidentes de organizaciones gremiales como Fedecámaras y la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro).
Las lluvias adelantadas frenaron la producción
El inicio temprano y abundante de las lluvias en el ciclo invierno 2025 impidió que los productores agrícolas de Portuguesa alcanzaran la meta de siembra prevista. El impacto climático ha generado una disminución significativa en la producción del principal cereal que se consume en Venezuela: el maíz.
El presidente de Fedeagro, Osman Quero, explicó que las precipitaciones registradas en 2025 superaron los récords históricos en Portuguesa y en otras regiones agrícolas del país, lo que limitó cumplir con las proyecciones de producción de rubros fundamentales como el maíz y el arroz.
“En Apure, Barinas y Portuguesa las lluvias fueron realmente abundantes, y como resultado no se pudo cumplir con la proyección que se tenía del rubro maíz”, señaló Quero. Según las estimaciones de la organización gremial, este año se sembraron algo más de 300.000 hectáreas de maíz a nivel nacional, de las cuales unas 100.000 corresponden al estado Portuguesa.
El dirigente gremial precisó que Guárico fue uno de los estados más favorecidos por la distribución de lluvias, lo que les permitió sembrar alrededor de 120.000 hectáreas, cifra que no se alcanzaba desde hacía varios años.
En contraste, Portuguesa registró una reducción notable, pasando de 150.000 hectáreas sembradas en 2024, a poco más de 100.000 en 2025, con pérdidas entre 10 % y 15 % de las áreas establecidas debido a la llegada anticipada de las lluvias.
A pesar de ello, Quero aseguró que la producción actual permite abastecer el mercado nacional hasta febrero de 2026, con un 42 % de maíz blanco y 47 % de maíz amarillo. “Se ha podido recibir una cosecha que está satisfaciendo la demanda nacional por un periodo de unos cinco meses”, afirmó.

“Una siembra complicada y una cosecha aún más difícil”
El presidente de Fedecámaras Portuguesa, Omar El Choumary, indicó que las asociaciones agrícolas del estado financiaron cerca de 90.000 hectáreas de maíz, mientras que programas gubernamentales y particulares sumaron otras 24.000, alcanzando aproximadamente 114.000 hectáreas en total.
No obstante, recordó que Portuguesa dispone de más de 400.000 hectáreas aptas para el cultivo, y que la meta inicial del ciclo invierno era de 220.000 hectáreas, un promedio que se ha mantenido en los últimos cuatro años.
“La lluvia no dio piso para entrar a sembrar, a pesar de que estaban disponibles los insumos y el financiamiento”, explicó El Choumary, detallando que los municipios Santa Rosalía, Turén, Esteller y Ospino, pertenecientes al eje maicero del estado, fueron los más afectados. En zonas como La Florida (Santa Rosalía), los suelos permanecieron bajo el agua por más de 60 días, imposibilitando el trabajo agrícola.
De acuerdo con cifras aportadas por el Ministerio de Agricultura, finalmente serían 116.746 hectáreas cosechadas de las 158.041 hectáreas que se habían estimado para este invierno 2025.
Pero el impacto de las precipitaciones no se limitó a la siembra. El agua caída también afectó los rendimientos de producción.
“Las condiciones de siembra alteradas por las lluvias de mayo y junio repercutieron en la productividad. Se estimaban entre 6.000 y 6.500 kilos por hectárea, pero ahora el promedio ronda los 4.000 kilos por hectárea”, señaló El Choumary.
Este descenso preocupa al sector agrícola, que enfrenta una caída de un 40 % en rendimiento por hectárea, comparado con el año anterior, según datos aportados por Fedecámaras Portuguesa, Fedeagro y el Ministerio de Agricultura.
Por su parte, Gustavo Moreno, presidente de la Asociación de Productores Rurales del Estado Portuguesa (Asoportuguesa), declaró al programa «Venezuela productiva» de Fedecámaras Radio, que “el nivel de producción actual es insuficiente” para abastecer el mercado interno.
El dirigente gremial estimó la disminución de la siembra de maíz, de este ciclo invierno 2025, en un 50 %. También atribuyó la caída de la producción a factores climáticos.
También hizo énfasis en que esta situación no afectará el abastecimiento para la agroindustria, precisando que ya se han establecido los lineamientos para la importación de este rubro, si es necesario, para cubrir la demanda nacional.
Asimismo, en una nota de prensa de Asoportuguesa, Moreno, indicó que a la fecha hay un avance del 85 % en la cosecha total de la superficie sembrada de maíz en Portuguesa: “Se está determinando el número de licencias de importación que se aprobarán para la compra de materia prima al exterior, a fin de garantizar el abastecimiento, sin afectar a ninguno de los eslabones de la cadena, incluyendo al consumidor final”.
El presidente de Asoportuguesa coincide con el vocero de Fedeagro, Osman Quero, que el inventario de maíz cosechado a nivel nacional, alcanzará para los primeros meses de 2026.
De los récords históricos a la recuperación truncada
Según Fedeagro, entre 1998 y 2008, la producción nacional de maíz creció de manera sostenida, alcanzando su récord histórico en 2008 con 2.995.000 toneladas (según datos del MAT). A partir de ese año, comenzó un descenso continuo, que tocó fondo en 2019, cuando apenas se produjeron 450.000 toneladas, cifra equivalente a los niveles de hace seis décadas.
El repunte llegó entre 2020 y 2023, cuando la producción se estabilizó gracias a la liberación de controles, acceso a insumos importados y un régimen de lluvias favorable. En 2023 se alcanzaron 1.033.000 toneladas, consolidando una tendencia positiva.
En 2024, Portuguesa había logrado rendimientos promedio superiores a 5.500 kilos por hectárea, superando incluso los registros del año anterior, según señalaba entonces Berno Stanic, director de maíz de Fedeagro.
El panorama; sin embargo, cambió drásticamente en 2025, cuando las condiciones climáticas y estructurales frenaron ese avance.
Factores económicos y estructurales agravan la situación
Aunque el precio oficial del maíz fue fijado este año en 0,40 dólares por kilo, lo que representa una mejora frente a años anteriores, los gremios advierten que el pago en bolívares al tipo de cambio oficial genera distorsiones, ya que muchos insumos fueron adquiridos o financiados en divisas internacionales.
El presidente de Fedeagro, Osman Quero, destacó que algunas agroindustrias están implementando pagos con divisas, además de bolívares, lo que resulta fundamental y “favorece el respaldo del capital que se ha invertido”.
Otro de los temas neurales planteados por los productores y las organizaciones gremiales es el suministro de combustible, que en este periodo ha entrado en el lapso de máxima demanda, pues la cosecha del ciclo de invierno coincide con el inicio de la siembra de la temporada norte-verano 2025-2026. Además, se aproxima la zafra de caña.
El presidente de Fedeagro, Osman Quero, precisó que se estima la necesidad de, al menos, 80 millones de litros de gasoil para sostener las operaciones en curso (cosecha de maíz, arroz y caña de azúcar), así como para las próximas siembras de girasol, ajonjolí y de otros cultivos alternativos como frijol mungo.
Fedeagro presentó balance ante la Secretaría de Desarrollo Económico e Industria de la Gobernación del estado Portuguesa, atendiendo las solicitudes de asociaciones afiliadas que trabajan simultáneamente en la cosecha y la preparación de tierras.
“Hay un potencial en Portuguesa, tanto de agricultores como de tierra, para poder llegar a superarnos. Ya estamos trabajando de cara al ciclo norte-verano, donde la siembra de girasol y frijol están teniendo muchas expectativas”, indicó Quero.
Por otro lado, los productores alertan también sobre el deterioro de la infraestructura agrícola, la falta de modernización de maquinaria y los problemas de drenaje y vialidad rural, que limitan la capacidad productiva del estado.
Portuguesa, que tradicionalmente aporta más del 75 % del sector primario nacional -con rubros como maíz, arroz, caña de azúcar, además de carne y lácteos-, enfrenta el desafío de invertir en la recuperación de infraestructura para mantener su papel como principal bastión agroproductivo del país.
Calificativo final: verdad
La afirmación del gobernador del estado Portuguesa, Primitivo Cedeño, sobre el cultivo de maíz, en la que asegura que este año no lograron sembrar la cantidad de tierras que tenían proyectadas debido a las lluvias anticipadas, es verdad.
El impacto de las lluvias limitó la siembra de maíz y también la cosecha, como se evidencia en los rendimientos menores de producción por hectárea, según datos respaldados por organizaciones que representan el gremio agrícola como Fedeagro y Fedecámaras Portuguesa.
Las precipitaciones más intensas en la región se registraron entre los meses de mayo, junio y julio, empeorando las condiciones de los terrenos e impidiendo a los agricultores avanzar con las labores de siembra. Además, se perdió entre un 10 % y un 15 % de hectáreas ya cultivadas. Como resultado, la producción de maíz cayó aproximadamente un 50 %.


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