- Seis días después de los terremotos, el equipo de Cotejo.info reúne evidencias documentales, datos oficiales y fuentes especializadas para responder siete preguntas clave sobre la mayor emergencia natural que ha vivido Venezuela en décadas
En menos de un minuto, la vida cambió para millones de venezolanos. A las 6:04 de la tarde del miércoles 24 de junio de 2026, un terremoto de magnitud 7,2 sacudió el centro-norte de Venezuela. Pocos segundos después, un segundo sismo, de magnitud 7,5, volvió a estremecer la misma zona, de acuerdo con los registros del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Los especialistas consideran ambos eventos como un doblete sísmico.
Al cierre de esta edición, el 29 de junio de 2026, el balance oficial reporta 1.719 personas fallecidas, 5.000 heridas y 15.000 familias damnificadas (1, 2). Las autoridades continúan actualizando las cifras mientras avanzan las labores de búsqueda y rescate. Sin embargo, con el paso de las horas disminuyen las probabilidades de encontrar sobrevivientes.
Seis días después de los terremotos, aún quedan muchas preguntas por responder. En Cotejo.info respondemos siete de las principales interrogantes sobre el desastre con información de organismos científicos, autoridades, agencias humanitarias y medios de comunicación de referencia.
1. ¿Realmente fue un doblete sísmico?
Sí. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) clasificó los dos terremotos registrados el 24 de junio en Venezuela como un doblete sísmico: dos terremotos principales de magnitud similar, ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia y con epicentros separados por pocos kilómetros (1, 2).
La principal diferencia con una secuencia sísmica convencional es que, después de un gran terremoto, lo habitual es que ocurran réplicas, es decir, movimientos de menor magnitud. En un doblete sísmico, en cambio, hay dos terremotos que liberan una cantidad de energía comparable porque corresponden a dos rupturas principales y no a un evento seguido de una réplica.
Aunque los dobletes sísmicos son poco frecuentes, existen antecedentes documentados, según una reseña del portal ABC de España. Uno de los más conocidos ocurrió en Turquía y Siria en 2023, cuando dos terremotos de magnitudes 7,8 y 7,7, separados por nueve horas, causaron una de las mayores catástrofes sísmicas de las últimas décadas. También se han registrado casos en México (1982) y Australia (1988), aunque con características diferentes.

2. ¿Por qué el terremoto causó tantos daños?
La magnitud de los terremotos explica solo una parte de la destrucción. En un análisis publicado por La Tercera, la ingeniera sísmica chilena Rosita Jünemann señaló que el impacto también estuvo determinado por la profundidad de los sismos, la cercanía de los epicentros a zonas urbanas y el comportamiento de las edificaciones frente a dos movimientos de gran intensidad ocurridos con apenas segundos de diferencia.
Además de la magnitud, la secuencia de dos terremotos principales en un intervalo muy corto incrementó el potencial destructivo. Como explica La Tercera, cuando un segundo sismo de gran intensidad ocurre antes de que las estructuras afectadas hayan disipado el daño provocado por el primero, aumenta la probabilidad de colapsos en edificios, puentes y otras infraestructuras.
En un reportaje publicado por El Pitazo, el ingeniero estructural Oscar Gutiérrez y el ingeniero Miguel Mendoza, explican que el comportamiento de una edificación durante un terremoto depende de múltiples variables. Entre ellas mencionan el tipo de suelo, la calidad de los materiales, el diseño estructural, el mantenimiento y el cumplimiento de las normas sismorresistentes. Por ello, dos edificios ubicados en una misma zona pueden sufrir daños completamente distintos frente al mismo movimiento telúrico.
De acuerdo con National Geographic España, el segundo terremoto se originó a unos 10 kilómetros de profundidad, una característica que favorece que la energía sísmica llegue con mayor intensidad a la superficie. El medio también destaca que las ondas generadas por ambos terremotos fueron tan potentes que llegaron a dar tres vueltas y media alrededor de la Tierra antes de disiparse, una muestra de la enorme energía liberada por el evento.
Hasta ahora no existe una evaluación técnica oficial que determine las causas específicas del colapso de cada edificio. Precisamente por ello, según El Nacional, el Colegio de Ingenieros de Venezuela puso a disposición de las autoridades equipos especializados para participar en las inspecciones estructurales que deberán establecer por qué algunas construcciones fallaron y otras resistieron.
3. ¿Cuáles son las zonas más afectadas?
Los dos terremotos golpearon con mayor intensidad la franja centro-norte del país, aunque las sacudidas se sintieron en buena parte del territorio venezolano e incluso en países vecinos. Los mayores daños se concentran en La Guaira, Distrito Capital y sectores de Falcón, donde se registraron colapsos de edificios, daños en viviendas, hospitales, escuelas e infraestructura vial, según La Vanguardia. Según uno de los reportes en tiempo real realizados por El País, las autoridades venezolanas informaron que 855 edificios resultaron afectados y de 189 de éstos sufrieron un colapso total.
De acuerdo con un análisis publicado por Deutsche Welle (DW), la cercanía de estas zonas a los epicentros explica buena parte del impacto. Sin embargo, la distribución de los daños también estuvo influenciada por factores como la densidad poblacional, las características del suelo y la vulnerabilidad de algunas construcciones.
La emergencia también ha tenido importantes consecuencias humanitarias. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), citada por Infobae, 6,76 millones de personas se han visto afectadas de una u otra forma por los terremotos, mientras continúan las evaluaciones sobre las necesidades de alojamiento, atención sanitaria, acceso a agua potable y recuperación de servicios básicos.
4. ¿Cómo respondió el Gobierno venezolano?
La respuesta oficial comenzó de forma escalonada. De acuerdo con la cronología reconstruida por el equipo de Cotejo.info, el primer alto funcionario en pronunciarse fue el ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, cerca de una hora después de los terremotos. En la difundida por Alberto News, informó que el movimiento telúrico se había sentido en varios estados del país y llamó a la población a mantener la calma.
La presidenta encargada Delcy Rodríguez se dirigió al país alrededor de tres horas después. Primero anunció en su cuenta de X que ofrecería un balance sobre la situación y, posteriormente, realizó una alocución en la que informó sobre la activación del sistema nacional de gestión de riesgos, la movilización de organismos de seguridad y el inicio de la evaluación de daños, de acuerdo con Infobae.
Por su parte, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) publicó en X sus primeros reportes sobre los terremotos aproximadamente cuatro horas y media después del evento (1, 2). El comunicado difundido posteriormente por la institución hizo referencia únicamente al primer sismo de magnitud 7,2 y no mencionó el segundo terremoto, identificado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y otros especialistas como parte de un doblete sísmico.
Mientras avanzaban las labores de rescate, las fuentes consultadas señalan que el gobierno venezolano desplegó a efectivos de Protección Civil, bomberos, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y otros organismos de emergencia en las zonas afectadas. Sin embargo, la gestión de la emergencia ha sido objeto de cuestionamientos (1).
Medios como The New York Times, RTVE (1), La Vanguardia (1) y El Mundo han documentado críticas de habitantes de las zonas afectadas, organizaciones humanitarias y analistas sobre la velocidad de la respuesta, la coordinación institucional y la distribución de la ayuda durante los primeros días de la emergencia.

5. ¿Qué países y organizaciones están ayudando a Venezuela?
La respuesta internacional comenzó pocas horas después de los terremotos. Según un balance publicado por Correo del Caroní, al menos 15 países enviaron equipos de búsqueda y rescate, personal médico, hospitales de campaña, medicamentos e insumos humanitarios para apoyar las labores de emergencia. Días después, otros gobiernos anunciaron nuevas contribuciones, hasta superar la veintena de países que ofrecieron algún tipo de asistencia.
La coordinación de la ayuda recae principalmente en el sistema de las Naciones Unidas (1). De acuerdo con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), agencias como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), UNICEF, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) trabajan junto con las autoridades venezolanas para evaluar las necesidades más urgentes y distribuir la asistencia (1).
La Fundación Lealtad publicó que organizaciones humanitarias internacionales también desplegaron operaciones de emergencia. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y distintas organizaciones no gubernamentales comenzaron a canalizar ayuda para las personas afectadas. En dicho texto está disponible un listado de organizaciones acreditadas que reciben donaciones para atender la emergencia.
La solidaridad también surgió desde la sociedad civil. El Pitazo documentó la creación de plataformas digitales para localizar personas desaparecidas, coordinar donaciones y conectar a familias con centros de acopio. El medio también recopiló iniciativas para que los venezolanos en el exterior puedan realizar aportes económicos o enviar ayuda humanitaria a las comunidades afectadas (1, 2).

6. ¿El Estado estaba preparado para enfrentar un desastre de esta magnitud?
Venezuela cuenta con instituciones especializadas como la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), organismos de respuesta como Protección Civil y normas de construcción sismorresistente desarrolladas tras terremotos como el de Caracas de 1967. Sin embargo, disponer de instituciones y protocolos no garantiza, por sí solo, una respuesta eficaz ante un desastre de gran magnitud.
En un análisis publicado por BBC Mundo, los especialistas consultados recuerdan que la franja norte de Venezuela es una de las zonas de mayor actividad sísmica del país debido a la interacción entre las placas del Caribe y Sudamérica. Aunque el riesgo era conocido desde hace décadas, un doblete sísmico de estas características representa un desafío extraordinario para cualquier sistema de respuesta.
Por su parte, DW señala que los terremotos también dejaron en evidencia limitaciones en el monitoreo y la capacidad de respuesta. La cadena explica que, pese a la existencia de organismos especializados, las restricciones presupuestarias, el deterioro institucional y la limitada disponibilidad de equipos han afectado durante años la capacidad operativa de algunas instituciones encargadas de la gestión del riesgo.
En la misma línea, Infobae indicó que expertos en gestión de riesgos llevan años advirtiendo que la preparación frente a un terremoto no depende únicamente de contar con normas antisísmicas o científicos especializados, sino también de invertir de forma sostenida en prevención, mantenimiento de la infraestructura, capacitación ciudadana y fortalecimiento de los organismos de emergencia.
Seis días después de los terremotos, todavía es prematuro emitir una evaluación definitiva sobre el desempeño del sistema de respuesta. Esa valoración dependerá de los informes técnicos que elaboren las autoridades, los organismos internacionales y las investigaciones independientes una vez concluya la fase de emergencia.
7. ¿Qué sigue ahora para Venezuela?
Aunque la atención se centra en las labores de búsqueda y rescate, la emergencia está lejos de terminar. Como ocurre tras grandes terremotos, es probable que durante los próximos días y semanas continúen registrándose réplicas, algunas con la intensidad suficiente para provocar nuevos daños en edificaciones ya debilitadas. Por ello, las autoridades mantienen las inspecciones estructurales y recomiendan no ingresar a inmuebles afectados hasta que sean evaluados por especialistas.
La siguiente etapa será la recuperación. Según estimaciones de las Naciones Unidas, recogidas por El Pitazo, los daños provocados por los terremotos ascienden a unos 6.700 millones de dólares, una cifra que da una idea del desafío que supone reconstruir viviendas, hospitales, escuelas, carreteras y servicios básicos en las zonas más afectadas.
La reconstrucción también dependerá de la continuidad de la ayuda internacional. En un análisis de France 24, especialistas consultados advierten que la recuperación de un desastre de esta magnitud puede prolongarse durante años y requerirá no solo recursos económicos, sino también coordinación entre las autoridades, los organismos humanitarios y la sociedad civil.
Al mismo tiempo, medios como CNN en Español recuerdan que la emergencia no termina cuando cesan los rescates. En las próximas semanas continuará la identificación de víctimas, la atención a las personas desplazadas, la recuperación de los servicios esenciales y la evaluación técnica de miles de edificaciones antes de que puedan volver a ocuparse.
Mientras ese proceso avanza, se recomienda: mantenerse informado por canales oficiales, seguir las instrucciones de las autoridades y evitar compartir rumores o información no verificada que pueda generar confusión entre la población.
Información útil durante la emergencia
Si ocurre una réplica:
- Mantenga la calma y protéjase bajo un mueble resistente o junto a un muro estructural.
- Aléjese de ventanas, objetos pesados y cables eléctricos.
- Si está en la calle, ubíquese en un espacio abierto, lejos de edificaciones, postes y cables.
- No regrese a edificios dañados hasta que hayan sido inspeccionados por las autoridades competentes.
Si desea ayudar:
- Priorice campañas de organismos humanitarios reconocidos.
- Verifique que las iniciativas sean legítimas antes de donar.
- Evite difundir cadenas o solicitudes cuya autenticidad no pueda comprobar.


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