Edmundo González Urrutia sobre los terremotos: «La infraestructura de comunicaciones llega a esta tragedia destruida»

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  • Aunque la afirmación del presidente electo el pasado 28 de julio de 2024 describe una situación de debilidad real, la evidencia disponible no permite sostener que la infraestructura de comunicaciones estuviera completamente “destruida” antes de la emergencia causada por el doblete sísmico
  • La evidencia muestra que la infraestructura de telecomunicaciones venezolana ya presentaba un deterioro acumulado antes de los terremotos del 24 de junio de 2026. Sin embargo, los sismos provocaron daños adicionales que agravaron la conectividad, especialmente en La Guaira

Horas después de los terremotos que sacudieron el centro-norte de Venezuela el pasado 24 de junio de 2026, el presidente electo Edmundo González Urrutia publicó un mensaje en su cuenta oficial de X en el que afirmó que la tragedia causada por dos terremotos llegó al país con una infraestructura de comunicaciones “destruida”.

En el texto completo de González Urrutia se lee lo siguiente:

“Han pasado tres horas y seguimos con poca información sobre las consecuencias de los sismos. Lo que es cierto es que no tenemos la capacidad de respuesta que Venezuela merece.
Los equipos de rescate, el sistema de salud, la infraestructura de comunicaciones llegan a esta tragedia destruidos.
Lo hemos dicho antes. Ahora se hace visible para el mundo.
Venezuela va a necesitar apoyo internacional. Y lo va a necesitar porque su propio Estado la ha abandonado”
.

El equipo de Cotejo.info fijó su lupa periodística en la afirmación que indica que “la infraestructura de comunicaciones se encontraba destruida” en el momento de los terremotos en Venezuela y el análisis determinó que se trata de una media verdad. Aunque la afirmación describe una situación de deterioro real, la evidencia documental disponible no permite sostener que la infraestructura estuviera completamente “destruida” antes de la emergencia.

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Además, los sismos provocaron daños adicionales que agravaron la conectividad, especialmente en La Guaira.

Un sistema de comunicaciones con problemas previos

La infraestructura de comunicaciones en Venezuela ya enfrentaba limitaciones antes de los terremotos del 24 de junio de 2026, según la revisión documental realizada por este equipo verificador. Aunque la telefonía móvil e Internet continuaban operando en gran parte del país, distintos informes publicados durante los últimos años coincidían en que el sector acumulaba un deterioro progresivo derivado de la insuficiente inversión, el envejecimiento de las redes y las dificultades para ampliar y modernizar la infraestructura (1, 2).

Este escenario de deterioro no surgió con los terremotos. La transformación del sector comenzó años antes y respondió a una combinación de factores económicos, regulatorios y operativos que limitaron la capacidad de las empresas para renovar equipos, desplegar nuevas tecnologías y ampliar la cobertura. Mientras la mayoría de los países de América Latina avanzó en la expansión de redes 4G y comenzó el despliegue comercial de 5G, Venezuela mantuvo rezagos importantes en cobertura, capacidad y calidad del servicio.

Un análisis publicado por Internet Society en agosto de 2024 reconstruye la evolución de la infraestructura de Internet venezolana durante la década previa y concluye que el país experimentó un deterioro sostenido de su ecosistema digital. El estudio atribuye ese proceso a la reducción de las inversiones, el envejecimiento de la infraestructura, las dificultades para realizar mantenimiento y la pérdida de resiliencia de las redes, factores que afectaron la estabilidad y el desempeño de la conectividad.

Ese diagnóstico coincide con otros estudios. En enero de 2026, Mobile World Live describió la evolución del sector como un tránsito «del declive a la parálisis», marcado por la contracción de las inversiones y el deterioro de las redes de telecomunicaciones. Por su parte, DPL News señaló en abril de 2026 que la penetración de la telefonía móvil apenas superaba el 60 %, una de las más bajas de América Latina, mientras que TeleSemana advirtió que, pese a algunos esfuerzos recientes de modernización por parte de los operadores privados, el país mantenía una infraestructura con años de rezago tecnológico y una capacidad limitada para responder a una demanda creciente de servicios de voz y datos.

Un especial sobre el sector telecomunicaciones venezolano, publicado por el equipo de Cotejo.info en enero de 2020 y que incluyó entrevista a especialistas como la ingeniero Natalia Ríos, experta en telecomunicaciones e integrante de la ONG Estrategia Ciudadana, señaló que parte de los problemas detectados en ese momento tenían vinculación con el bajo costo de los servicios, que resultaba insuficiente para mantenerlos operativos.

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La situación también se reflejaba en la calidad de los servicios. Las interrupciones eléctricas, la obsolescencia de parte de la infraestructura, las limitaciones para importar equipos y la falta de mantenimiento que incidían de forma recurrente en la estabilidad de las comunicaciones, especialmente fuera de los principales centros urbanos. Ese conjunto de factores hizo que la infraestructura fuera más vulnerable frente a eventos de gran magnitud, como un terremoto.

El doblete sísmico agravó el deterioro

Los terremotos del 24 de junio de 2026 no originaron los problemas de las telecomunicaciones venezolanas, pero sí profundizaron las debilidades de una infraestructura que acumulaba años de deterioro. En una publicación difundida tras la emergencia, Internet Society retomó el diagnóstico que había elaborado en 2024 y sostuvo que el país enfrentó el desastre con una infraestructura de Internet previamente debilitada.

La organización explicó que los sismos dañaron líneas eléctricas y redes de telecomunicaciones que arrastraban problemas estructurales, lo cual dificultó la coordinación de las labores de respuesta, afectó la continuidad de las comunicaciones y limitó el acceso de la población a información esencial durante la emergencia.

Las afectaciones también fueron documentadas por organismos internacionales. El Grupo de Trabajo de Logística de Naciones Unidas reportó a principios de julio de 2026 que, durante los días posteriores al desastre, el estado La Guaira perdió hasta 90 % de su conectividad y dependía principalmente de enlaces satelitales para mantener las comunicaciones.

Asimismo, indicó que la cobertura móvil permanecía disponible solo en algunas zonas urbanas y que la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) autorizó temporalmente a Movistar Venezuela a desplegar un servicio satelital Direct-to-Device (D2D) con el fin de restablecer parcialmente la conectividad en la entidad más afectada. Estas medidas reflejan la magnitud del impacto que tuvieron los terremotos sobre la infraestructura de comunicaciones y la necesidad de recurrir a soluciones extraordinarias para sostener las comunicaciones durante la respuesta humanitaria.

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La recuperación del servicio también se documentó en los reportes de operadores y medios especializados. Movistar, Cantv y Movilnet informaron sobre trabajos para rehabilitar radiobases y restablecer progresivamente la conectividad en La Guaira, mientras que Conatel atribuyó parte de las fallas de Internet registradas tras la emergencia a daños ocasionados por los terremotos sobre el cable submarino internacional que conecta al país (1, 2, 3, 4, 5).

La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) llegó a una conclusión similar en su estimación analítica de daños. El organismo incluyó a las telecomunicaciones dentro de la infraestructura crítica afectada por los terremotos, junto con los sistemas de energía, agua, transporte y petróleo y gas, y estimó que este conjunto de infraestructuras sufrió daños directos equivalentes a cerca del 4 % del patrimonio expuesto.

El informe aclara que se trata de una estimación preliminar basada en modelos analíticos y no de una evaluación definitiva, pero confirma que las telecomunicaciones estuvieron entre los sectores impactados directamente por el desastre.

Calificativo final: Media verdad

La afirmación de Edmundo González Urrutia que indica que la infraestructura de comunicaciones de Venezuela “llega destruida” a la tragedia ocasionada por los terremotos del pasado 24 de junio de 2026, es una verdad a medias.

La evidencia documental revisada por el equipo de Cotejo.info permite concluir que la infraestructura de comunicaciones venezolana padecía problemas estructurales acumulados durante años antes de los sismos, relacionados con el deterioro de las redes, el rezago tecnológico y las limitaciones de inversión. 

No obstante, los sistemas continuaban prestando servicios de telefonía fija y móvil, acceso a Internet y transmisión de datos en buena parte del territorio nacional, aunque con diferencias importantes entre regiones y con una alta dependencia del sistema eléctrico para mantener su funcionamiento.

El impacto de los terremotos ocasionó daños adicionales sobre la infraestructura, provocó pérdidas masivas de conectividad y obligó a implementar medidas extraordinarias para restablecer las comunicaciones en las zonas afectadas. El desastre agravó un sistema que ya era vulnerable.

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