- La polarización política profundizó la confrontación y el deterioro institucional en Venezuela, pero no explica por sí sola la crisis que atraviesa el país
- Arreaza atribuye a la polarización un papel determinante en la crisis venezolana, pero la evidencia muestra la concurrencia de factores económicos, políticos e institucionales
- La polarización y la confrontación política marcaron distintos períodos de la historia reciente de Venezuela, aunque no son conceptos equivalentes ni permiten explicar por sí solas la crisis
El 16 de agosto de 2026, el diputado a la Asamblea Nacional y rector de la Universidad Nacional de las Comunas, Jorge Arreaza, publicó en su cuenta de X un mensaje en el que asegura que la polarización llevó al país a una situación insostenible y además, llamó a “despolarizar” la sociedad venezolana, reconocer errores y construir nuevas formas de convivencia democrática.
“La polarización llevó al país a una situación insostenible. Para despolarizar, tod@s debemos aceptar errores y crear nuevas fórmulas de convivencia democrática en conjunto. La victimización permanente y el no reconocimiento de fallas, en lo absoluto contribuye. ¡Avancemos!”, posteó Arreaza en X.
Sin embargo, su afirmación es una media verdad. La polarización política efectivamente profundizó la confrontación y el deterioro institucional en Venezuela.
Atribuir a la polarización que el país haya llegado a una situación “insostenible” simplifica las causas de una crisis que también estuvo relacionada con políticas económicas, la dependencia petrolera, la caída de los precios del petróleo, desequilibrios macroeconómicos y otros factores.
Venezuela sí atravesó una fuerte polarización política
La confrontación entre el gobierno de Hugo Chávez y los sectores opositores se intensificó durante la década de 2000 y continuó durante los gobiernos de Nicolás Maduro. El conflicto político se expresó en elecciones altamente disputadas, protestas masivas, episodios de violencia, persecución y encarcelamiento de opositores, enfrentamientos entre poderes públicos y una creciente desconfianza entre sectores de la sociedad.
Un estudio publicado en Dialnet, titulado Polarización y radicalización del proyecto socialista, señala que el bienio 2010-2011 estuvo marcado por una fuerte polarización política y social y por la radicalización del proyecto gubernamental. El trabajo también identifica el retorno de la oposición política como un actor relevante tras las elecciones parlamentarias de 2010 y señala que la enfermedad de Hugo Chávez, en 2011, incrementó la incertidumbre dentro de un movimiento caracterizado por un alto grado de personalismo y concentración del poder presidencial.
Human Rights Watch documentó que, a partir de las protestas de 2014, las fuerzas de seguridad venezolanas incurrieron en uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias y otros abusos. La organización también registró el deterioro de la independencia judicial y el debilitamiento de los mecanismos institucionales de control.
La confrontación entre poderes alcanzó uno de sus momentos más críticos en marzo de 2017. El Tribunal Supremo de Justicia dictó decisiones mediante las cuales asumió las funciones de la Asamblea Nacional, entonces controlada por la oposición. Aunque posteriormente algunas de esas medidas fueron modificadas, el episodio evidenció la profundidad de la ruptura institucional.
La polarización, por tanto, sí puede relacionarse con un ambiente político en el que disminuyeron los espacios para el acuerdo, aumentó la desconfianza entre los actores y se profundizó la confrontación.
En 2019, Provea también analizó el fenómeno de la polarización venezolana y señaló que, aunque las características de la polarización podían haber cambiado, persistía una fuerte confrontación política y social.
Polarización y confrontación no son exactamente lo mismo
En términos generales, la polarización política supone una división marcada entre posiciones, grupos o identidades políticas que se perciben como enfrentadas. La confrontación, en cambio, puede existir incluso cuando no hay una sociedad profundamente dividida en dos bloques.
Esta distinción es relevante porque la Venezuela actual presenta características diferentes a las de los momentos de mayor movilización política de la década de 2010.
En una entrevista difundida el 19 de agosto de 2026, el politólogo Walter Molina sostuvo que Venezuela actualmente no es un país polarizado y argumentó que no existe una división política comparable con la observada en países como Estados Unidos o Argentina.
Su declaración no demuestra por sí misma que Venezuela no esté polarizada, pero sí evidencia que existe un debate sobre la pertinencia de utilizar actualmente ese concepto para describir la realidad política venezolana.
La crisis no puede atribuirse únicamente a la polarización
Decir que la polarización “llevó” al país a una situación insostenible establece una relación causal. No significa simplemente que la polarización estuvo presente durante la crisis, sino que se le atribuye un papel determinante en el desenlace.
El Fondo Monetario Internacional ya advertía en 2015 que Venezuela venía de años de expansión macroeconómica insostenible e intervenciones económicas, con inflación elevada, escasez y caída de la confianza privada. A esto se sumó el fuerte descenso de los ingresos petroleros.
Un análisis del Banco Mundial publicado en 2019 señaló una combinación de factores para explicar la contracción de la economía venezolana, entre ellos la caída de los precios del petróleo, las políticas económicas aplicadas por el gobierno de Nicolás Maduro, el ajuste fiscal desordenado y la mala gestión económica. Para entonces, el organismo reportaba una caída de 17,7 % del PIB en 2018 y proyectaba otra de 25 % para 2019, lo que implicaría una contracción acumulada de 60 % desde 2013.
La economía ya presentaba importantes desequilibrios antes de que las sanciones petroleras estadounidenses de 2019 fueran implementadas. De igual manera, varios de los problemas estructurales que posteriormente se agravaron —como la caída de la producción petrolera, la inflación, la escasez y los desequilibrios fiscales y monetarios— tenían antecedentes previos.
Un fenómeno multicausal
La crisis venezolana fue el resultado de la interacción de distintos factores. Entre ellos está la alta dependencia de los ingresos petroleros, la caída de los precios internacionales del petróleo y el descenso de la producción, los desequilibrios macroeconómicos, las políticas económicas, la concentración del poder político, el deterioro de la institucionalidad democrática y la confrontación entre gobierno y oposición.
A partir de 2017 también adquirieron mayor peso las sanciones económicas internacionales, particularmente las dirigidas al sector petrolero en 2019. Estas medidas afectaron una economía que ya atravesaba una contracción severa.
Por ello, presentar la polarización como el factor que “llevó” por sí solo a Venezuela a una situación insostenible supone reducir una crisis compleja a una única causa.
Los chequeos realizados previamente por el equipo de Cotejo.info han documentado que Venezuela ya atravesaba una profunda crisis económica y social antes de la imposición de las sanciones petroleras de 2019.
Conclusión
La afirmación de Jorge Arreaza es una media verdad. La polarización política sí contribuyó a profundizar la confrontación, el deterioro institucional y la pérdida de espacios para la negociación en Venezuela.
Sin embargo, atribuirle que llevó al país a una situación “insostenible” simplifica una crisis de carácter multicausal, marcada también por la dependencia petrolera, la caída de la producción y los precios del crudo, los desequilibrios macroeconómicos, las políticas económicas aplicadas y el deterioro institucional.


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