- La afirmación del influencer brasileño es mentira, si se toma en cuenta los índices de pobreza que tenía Venezuela antes del 2019, año en el que se aplicaron las sanciones económicas más fuertes
- Los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI 2018) revelaron un 48% de hogares pobres en Venezuela. Dos puntos por encima del año anterior
- Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el número de personas venezolanas residiendo en el extranjero se incrementó de 700 mil a más de 4.9 millones entre el 2015 y octubre 2021
El 16 de julio de 2026 se publicó en Instagram un debate entre el influencer brasileño Diego Ruzzarin y José Luis Guerra. El podcast “Porno Política” fue el canal para que el analista diera una afirmación dirigida directamente a Venezuela y su economía.
Ruzzarin criticó el papel que jugó Estados Unidos en la captura de Nicolás Maduro, además afirmó que:
“La única manera de que Venezuela sea un país pobre es con las sanciones económicas. Son armas de destrucción masiva ya que Estados Unidos aprendió, luego de la Guerra Fría, que era mucho más eficiente hacer una guerra económica que una bélica directa, incluso el costo era mejor. Venezuela tiene la reserva petrolera más grande del mundo, o sea, no hay manera de que sea un país pobre si tuvieran apertura económica, invariablemente del modelo de gestión”.
El equipo periodístico de Cotejo.info fijó su lupa en la frase “la única manera de que Venezuela sea un país pobre es con las sanciones económicas”, calificándola como mentira. Estudios sobre condiciones de vida de los venezolanos, antes de las sanciones del 2019, indican que ya la población resistía a enormes desafíos económicos y de carestía.
Si bien es cierto que las sanciones han golpeado a la economía venezolana, el colapso de los servicios públicos se dio mucho antes. Además, entes como la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) documentan que la migración masiva de venezolanos comenzó entre 2014 y 2015.
Tenaza de las sanciones económicas se cerró en 2019
Aunque Estados Unidos ya venía aplicando sanciones puntuales desde mediados de la década del 2010, fue en 2019 cuando fueron dictadas las más severas. El 6 de agosto de ese año, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que congeló los activos del gobierno de Venezuela en ese país.
Esa orden también impidió a personas o empresas extranjeras brindar apoyo material al gobierno de Nicolás Maduro. El entonces canciller venezolano, Jorge Arreaza, tildó la orden ejecutiva como una forma de “ahorcar al pueblo para forzar un cambio de gobierno”.
El Banco Central de Venezuela (BCV) también fue sancionado, por lo que se restringieron sus operaciones. Esto impidió el acceso a divisas y financiamiento internacional, afectando aún más a una economía que decrecía.

Condiciones de pobreza se incrementaron en 2018
Una de las herramientas más confiables para el estudio de las condiciones de vida de los venezolanos ha sido la encuesta ENCOVI. Este instrumento creado por la Universidad Católica Andrés Bello viene mostrando desde el 2015 que la población cada día ve cómo se ha ido reduciendo su poder adquisitivo.
La ENCOVI de 2015, 4 años antes de las sanciones de 2019, reflejó índices como:
- Incremento de la mortalidad infantil, materna y general.
- Incremento del hambre y la desnutrición.
- Escasez y desabastecimiento en niveles alarmantes.
- Colapso en la red pública de distribución.
Otro de los aspectos resaltantes de la primera edición de la encuesta fue la referente a la cantidad de personas beneficiadas por misiones sociales. En 2014, el 8% de los encuestados respondió recibir este beneficio, en contraste con el 25% del año siguiente.
Estas cifras llevaron a varias conclusiones del estudio:
- Esto indica que una mayor cantidad de personas han tenido que recurrir al abastecimiento público para hacerse con los productos alimenticios.
- El empobrecimiento masivo del país hizo que grupos beneficiarios que antes o no eran pobres o, al menos, no lo eran de tipo extremo, hoy lo son.
El panorama se fue deteriorando con los años, contradiciendo la afirmación de Diego Ruzzarin. La ENCOVI 2018, un año antes de las sanciones de 2019, refleja el crecimiento sostenido de la pobreza ajustada, colocándose en un 75% de la población.
La calle era un hervidero antes de las sanciones
La precariedad de los servicios públicos ya venía calentando la calle antes de que el gobierno de Estados Unidos aplicara las sanciones de 2019. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registró 2.414 protestas solo en el primer trimestre del 2018.
“Los cortes de energía eléctrica afectaron el desenvolvimiento de actividades comerciales, educativas, domésticas, culturales e incluso la salud pública”, dice parte de la interpretación de los resultados.
Ya para ese año, las dificultades en la distribución de gas doméstico habían provocado el uso de la leña para cocinar. Esta técnica antigua se fue implementando, no solo en pueblos y caseríos, sino incluso en las ciudades.
Otro de los temas que causó conflictividad en las calles fue el tema económico con la agudización de la hiperinflación. Según el reporte del OVCS, entre mayo de 2013 y marzo de 2018 el gobierno de Nicolás Maduro ajustó el salario 21 veces, sin que eso se viera reflejado en una mejora del poder adquisitivo del venezolano.
Por ejemplo, según un reportaje de DW, en 2018 la inflación de Venezuela fue de 138 mil por ciento. Otro dato de la nota, basada en un informe del Banco Central de Venezuela, indicó que la economía se contrajo 47,6% entre 2013 y 2018.
Los migrantes comenzaron su recorrido por el mundo
Según Diego Ruzzarin, “Venezuela no sería un país pobre sin las sanciones”, pero la crisis económica fue el detonante para el movimiento migratorio más grande registrado en el hemisferio occidental.
Aunque las cifras varían dependiendo del organismo que la estudie, el Observatorio Venezolano de la Diáspora registra más de 9 millones de migrantes. La dura situación económica y política inició el movimiento en 2015, mucho antes de las sanciones.
La Organización Internacional de Migraciones (OIM) reportó que entre 2015 y 2021 el número de migrantes se incrementó de 700 mil a 4.9 millones. Esta cifra puso en alarma a los sistemas de acogida de diferentes países, en especial los latinoamericanos, quienes recibieron las mayores oleadas.
Según ACNUR, para 2019 solamente Colombia acogía a 1.3 millones de migrantes venezolanos, siendo seguido por Perú con 768 mil. “En solo siete meses desde noviembre de 2018, el número de refugiados y migrantes aumentó en un millón”, reflejó el informe.
Industria petrolera en caída libre
El petróleo es la principal fuente generadora de divisas de Venezuela; es lo que sostiene una economía que decreció en la década del 2010, antes de las sanciones. Para 2018, el Banco Central reportó un desplome en los ingresos por la caída de las exportaciones de crudo.
Un reportaje de Deutsche Welle indica que, según el BCV, las exportaciones petroleras cayeron hasta 29.810 millones de dólares en 2018. Este mismo informe explica que en 2013, 5 años antes de las sanciones, los ingresos por concepto de exportación de crudo fueron de 85.603 millones y un año después se redujeron a 71.732 millones.
Calificativo final: Mentira
La afirmación de Diego Ruzzarin de que “la única manera de que Venezuela sea un país pobre es con las sanciones” es mentira. Diversos informes nacionales y de organismos internacionales documentan que, antes de 2019, ya la población mostraba altos índices de pobreza.
Si bien es cierto que las sanciones aplicadas por el gobierno de Estados Unidos agravaron la crisis, la misma ya golpeaba a los sectores más vulnerables. Desde 2013 aumentó considerablemente el número de beneficiarios de programas sociales de alimentación, demostrando la incapacidad de los mismos para adquirir comida, también afectados por la hiperinflación.
Ruzzarin es un influencer cercano al exmandatario Nicolás Maduro. De hecho, estuvo en su podcast “Con Maduro +” el 13 de mayo de 2024.


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