- La producción petrolera venezolana cayó más de 54 % entre 1996 y 2025, según la serie de crudo de la OPEP
- Venezuela llegó a producir más de 3 millones de barriles diarios a mediados de los años 2000, pero no ha recuperado ese nivel
- Expertos atribuyen el deterioro a una combinación de desinversión, mala gestión, pérdida de capacidades, problemas operativos y, posteriormente, sanciones
El ingeniero y experto en energía Oswaldo Felizzola afirmó que “en los últimos 30 años hemos visto un retroceso abismal de la producción [petrolera]” durante una entrevista transmitida a finales de agosto de 2026 por el canal de YouTube de Tal Cual, en la que analizó el acuerdo petrolero anunciado entre Venezuela y Estados Unidos.
Durante la entrevista, Felizzola explicó que el deterioro también está relacionado con la reducida capacidad de perforación. Afirmó que Venezuela tenía solamente dos taladros funcionando, frente a más de 120 en algunos momentos de su historia. Según el experto, los pozos pierden productividad a medida que se extrae crudo, por lo que es necesario perforar nuevos pozos para sostener la producción.
Sus declaraciones se produjeron en medio del anuncio del acuerdo energético entre Estados Unidos y Venezuela, presentado el 28 de agosto de 2026 por Donald Trump como un pacto para dar a empresas estadounidenses acceso a más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas.
El convenio contempla, según informó EFE, el desarrollo de 17 campos estratégicos y una inversión superior a 100.000 millones de dólares. En ese contexto, Felizzola explicó que algunas áreas corresponden a campos ya desarrollados y otras a greenfields, zonas que requieren comenzar el desarrollo desde cero.
El análisis del discurso público realizado por Cotejo.info determinó que la frase de Felizzola, sobre el retroceso de la producción petrolera venezolana durante los últimos 30 años, es verdad.
Para llegar a esta conclusión se revisaron las series publicadas por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), reportes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), investigaciones académicas y análisis especializados.
Los datos muestran una caída de más de la mitad de la producción de crudo entre mediados de los años 90 y 2025, aunque la trayectoria no fue lineal y existen diferencias entre especialistas sobre las causas del desplome.
El dato: ¿cuánto producía Venezuela hace 30 años?
Para aproximarnos al período de tres décadas mencionado por Felizzola, se toma 1996 como referencia y se compara con 2025, último año completo disponible.
La serie histórica de la OPEP registra que Venezuela produjo un promedio de 2,381 millones de barriles diarios en 1996. La producción aumentó posteriormente hasta alcanzar 3,067 millones de barriles diarios en 2005 y se ubicó en 2,854 millones en 2010.
En su Boletín Estadístico Anual 2026, la OPEP reportó un promedio de 921.000 barriles diarios en 2024 y 1,081 millones en 2025.
Frente a 1996, la producción de 2025 fue 54,6 % menor. En comparación con 2005, cuando se registró uno de los mayores niveles de las últimas décadas, la reducción alcanza 64,8 %.
Así, aunque “abismal” es una expresión cualitativa, la magnitud del retroceso sí puede medirse: Venezuela produjo en 2025 menos de la mitad de lo que registraba en 1996 y cerca de un tercio del nivel de 2005. (1, 2 y 3).

Una caída que tampoco es discutida solo por la OPEP
La tendencia también aparece en otras fuentes internacionales. La Información Energética de Estados Unidos (EIA) señala que la producción venezolana cayó de unos 3,2 millones de barriles diarios en 2000 a 735.000 en septiembre de 2023, una reducción cercana al 77 %.
La EIA identifica entre los factores que han afectado al sector la mala gestión, la crisis económica, la falta de inversión y mantenimiento, el deterioro de la infraestructura y las sanciones. Las diferencias entre las cifras de EIA y OPEP responden a metodologías y períodos de corte distintos, pero ambas muestran la misma tendencia de largo plazo.
El PNUD Venezuela reportó que la producción registrada por la OPEP promedió 783.000 barriles diarios en 2023, 9,2 % más que en 2022. El dato muestra que ya había comenzado una recuperación, aunque desde niveles muy inferiores a los registrados décadas atrás.
En diciembre de 2025, el Gobierno venezolano informó una producción de 1,2 millones de barriles diarios al cierre del año, cifra divulgada por Jorge Rodríguez. La OPEP registró para ese año un promedio de 1,081 millones de barriles diarios. La diferencia se explica porque una cifra corresponde al cierre de diciembre y la otra al promedio anual.
Organizaciones venezolanas también documentan el deterioro
El Observatorio de Gasto Público de Cedice Libertad ha seguido la evolución de la producción y las diferencias entre las cifras comunicadas por Pdvsa y las estimaciones de fuentes secundarias.
En enero de 2025, Cedice reportó 1,03 millones de barriles diarios según la comunicación directa de Pdvsa a la OPEP, frente a 892.000 barriles diarios estimados por fuentes secundarias. La organización destacó que, aunque la producción venía aumentando desde 2023, Venezuela continuaba lejos de sus niveles históricos y que el crecimiento estaba vinculado en buena medida a las inversiones de Chevron.
Transparencia Venezuela también ha documentado el deterioro de largo plazo de Pdvsa. Una investigación publicada en 2020 señaló que, pese a los altos ingresos petroleros de años anteriores, la estatal experimentó una “drástica caída” de la producción y de la capacidad de refinación, en un contexto marcado por corrupción, endeudamiento y pérdida de capacidades.
Expertos coinciden en el desplome, pero no en una sola causa
El economista petrolero Carlos Mendoza Potellá describió en 2025 una industria marcada por “caídas productivas prolongadas y tímidas recuperaciones”. Señaló que desde 2016 la producción había descendido de unos 2,5 millones de barriles diarios a 400.000.
Rafael Quiroz Serrano, economista petrolero, ha puesto el foco en la falta de inversión y en las necesidades de capital para recuperar una producción sostenible y modernizar la infraestructura.
Las diferencias entre estos especialistas están principalmente en el peso que asignan a cada causa —gestión, inversión, deterioro operativo, decisiones políticas o sanciones— y no en la existencia del desplome productivo.
El retroceso no fue lineal
La frase de Felizzola no significa que la producción haya disminuido todos los años durante las últimas tres décadas. Después de los 2,381 millones de barriles diarios de 1996, la producción aumentó hasta superar los tres millones a mediados de los años 2000. Luego comenzó un descenso que se profundizó durante la década siguiente.
La EIA señala que entre 2011 y 2021 la producción energética total de Venezuela disminuyó a una tasa promedio anual de 8,2 %. La Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) de Estados Unidos, por su parte, ya había advertido en 2006 sobre problemas relacionados con la pérdida de experiencia técnica y gerencial, la politización de Pdvsa y la falta de inversión en mantenimiento.
Un estudio de Francisco Monaldi, Igor Hernández y José La Rosa Reyes publicado en Resources Policy documentó la caída de la producción desde unos 3,4 millones de barriles diarios en 1998 hasta aproximadamente 1,3 millones a finales de 2018. Los autores señalaron factores como cambios en las reglas fiscales, expropiaciones, inestabilidad institucional y falta de protección a las inversiones.
Otro estudio de Henry Aray y David Vera, publicado en 2024, concluyó que el colapso no puede explicarse por el agotamiento de las reservas ni exclusivamente por factores externos. Estimaron que entre 1999 y 2021 la producción efectiva fue, en promedio, alrededor de un millón de barriles diarios inferior a la esperada en un escenario construido con países comparables.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) también describió en 2026 un colapso de la capacidad productiva y mencionó entre los factores las expropiaciones, la mala gestión, la subinversión y las sanciones. A su vez, un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos señaló en 2020 que la producción ya venía descendiendo antes de las sanciones petroleras de 2019.
El petróleo vuelve a aparecer en el discurso público sobre Venezuela
La afirmación de Felizzola se suma a otros discursos recientes sobre la industria petrolera verificados por el equipo de Cotejo.info. En mayo de 2026, el equipo calificó como Mentira la afirmación de Jesús Faría de que Venezuela producía dos millones de barriles diarios cuando comenzaron las sanciones, al comprobar que la producción ya había caído por debajo de ese nivel antes de las medidas petroleras de 2019.
Ese mismo mes, se calificó como Media Verdad una afirmación de Donald Trump según la cual los venezolanos estaban recibiendo “mucho dinero” de las compañías petroleras. El análisis reconoció el aumento reciente de la producción, pero no encontró evidencia de que esta recuperación se hubiera traducido automáticamente en una mejora general de las condiciones de vida.
En abril de 2026, una afirmación de la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, de que Venezuela no necesitó importar gasolina durante 2025 tuvo el calificativo de Media Verdad. El análisis encontró recuperación de la producción y de la refinación, pero también dependencia de insumos externos y mecanismos de intercambio.
Conclusión
El equipo de Cotejo.info califica como verdad la frase de Oswaldo Felizzola: “En los últimos 30 años hemos visto un retroceso abismal de la producción petrolera”.
La serie de la OPEP muestra que Venezuela pasó de producir 2,381 millones de barriles diarios en 1996 a 1,081 millones en 2025, una reducción de 54,6 %. Frente al nivel de 2005, la caída alcanza 64,8 %.
La evidencia de EIA, PNUD, organizaciones venezolanas e investigaciones académicas confirma la magnitud del deterioro. Aunque hubo una recuperación en los últimos años, Venezuela no ha regresado a los niveles de producción registrados a finales de los años 90 o mediados de los 2000.


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