- Luego de más de seis meses de interrupción, comenzó a restablecerse el suministro de agua por la tubería submarina que conecta Nueva Esparta con el estado Sucre
- La reactivación del sistema, que recibe agua del embalse Turimiquire, alivia la situación, pero no resuelve las fallas estructurales del servicio hídrico insular
- Gremios y empresarios plantean alternativas mientras comunidades de distintos municipios protestan por las deficiencias del suministro
Por Ysabel Viloria. Desde el estado Nueva Esparta.
El 12 de septiembre de 2026, en horas de la tarde, comenzó a restablecerse el suministro de agua en el municipio Tubores, en Nueva Esparta, a través de la tubería submarina que conecta la isla de Margarita con Sucre y que recibe agua del embalse Turimiquire. La gobernadora Marisel Velásquez confirmó la reactivación mediante una publicación en redes sociales.
El sistema permanecía fuera de servicio desde finales de febrero debido a un derrumbe ocurrido en el kilómetro 7 del trasvase del embalse. La interrupción significó una reducción de 45 % en la distribución para los 11 municipios de Nueva Esparta, lo que agravó la crisis del suministro de agua que ya afectaba a la entidad.
El acceso al agua potable es reconocido como un derecho humano por las Naciones Unidas desde 2010. En Nueva Esparta, sin embargo, la continuidad del servicio sigue siendo un problema para las comunidades. Tras la reactivación del sistema, autoridades regionales presentaron el restablecimiento como “un milagro de la Virgen del Valle”.
El acceso al agua en Nueva Esparta depende de dos sistemas principales de abastecimiento submarino: el que proviene del embalse Turimiquire y el sistema matriz Clavellinos.
A esta dependencia se le suma la acumulación de averías que, de acuerdo con evaluaciones e informes técnicos de especialistas, ha afectado severamente la prestación del servicio. Entre las fallas señaladas destacan las rupturas en la tubería submarina, la obsolescencia de las estaciones de bombeo y problemas operativos en el túnel de trasvase.
El Colegio de Ingenieros de Nueva Esparta (CIENE) advierte que adicionalmente el sistema de distribución que conecta a los municipios del estado también requiere mantenimiento y mejoras, porque calculan que más de 70 % del agua se pierde en las fugas y botes sin reparación.
Entre paliativos y propuestas
Sectores organizados del ámbito técnico, profesional y empresarial han presentado diagnósticos sobre el impacto económico del desabastecimiento y planteado alternativas para reestructurar y optimizar el servicio. Fedecámaras Nueva Esparta ha insistido en la necesidad de contar con información pública precisa respecto a los servicios públicos y propone “la participación del sector privado como parte de la solución”.
El Grupo Guayacán, integrado por profesionales y especialistas de Nueva Esparta, sostiene que el modelo de gestión hídrica centralizada no ha garantizado la continuidad del suministro. El grupo atribuye parte de las deficiencias a la falta de mantenimiento y a la inoperatividad de las plantas desalinizadoras instaladas en las zonas costeras.
Como alternativa, plantea descentralizar la administración de la red para permitir una mayor participación de la ingeniería local y de los organismos regionales en la planificación y ejecución de obras.
Mientras que el Centro de Promoción de Inversiones de Fedecámaras Nuevas Esparta insta a los gobiernos municipales a resolver los constantes botes en los sistemas de tuberías de las vías públicas, como una medida para mitigar parte de la crisis estructural.
La Cámara de Comercio, Puerto Libre y Producción de Nueva Esparta, con representación regional de Fedecámaras, denuncia que la falta de agua genera costos extraordinarios para los sectores comercial, industrial y turístico. De acuerdo con sus estimaciones, los establecimientos hoteleros, gastronómicos y comerciales destinan hasta un 30 % de sus costos de operación a la compra de agua mediante proveedores privados.
La organización también señala que la irregularidad en los ciclos de distribución provoca ausentismo laboral y contribuye al deterioro de las redes internas de tuberías por efecto del estancamiento y la corrosión.
La directiva de la Cámara de Comercio insiste en que la sostenibilidad del turismo y la atracción de inversiones requieren abrir el sector hídrico a esquemas de inversión privada y alianzas de cooperación internacional. Los gremios empresariales han sostenido reuniones con representaciones diplomáticas, entre ellas delegaciones de Grecia, para evaluar la factibilidad técnica y financiera de plantas desalinizadoras de gran escala bajo modelos de capital mixto.
Rescatar reservorios naturales
Otra propuesta es evaluar el rescate de diques. Ingenieros, especialistas ambientales y divulgadores de proyectos de infraestructura han planteado rehabilitar las fuentes superficiales propias de la isla mediante el aprovechamiento y adecuación de los diques y reservorios naturales de la Isla de Margarita. Un grupo de creadores de contenido se unieron para difundir la campaña que promueve esta opción.
El arquitecto Laureano Sánchez, director de Lata de Agua, propone la instalación de sistemas de recolección de agua de lluvia mediante almacenamiento y filtrado para compensar la ausencia de un suministro constante y avanzar hacia urbanismos sostenibles.
Insiste en que a pesar de que Nueva Esparta registra un bajo promedio anual de precipitaciones, el agua de lluvia se puede aprovechar como una alternativa complementaria al abastecimiento convencional.
El costo de la falta
A pesar de las declaraciones y las propuestas, la necesidad de surtirse de agua aumenta y las soluciones inmediatas escasean. La opción más accesible para las comunidades es surtirse de forma privada con camiones cisterna, cuyos costos oscilan entre $30 y $80 para tanques de 10.000 litros de capacidad.
Sin embargo, el CIENE ha advertido sobre la calidad del agua distribuida por unidades privadas no certificadas. Los reportes técnicos señalan que parte de esos vehículos se abastece en pozos profundos particulares que carecen de controles de fiscalización sanitaria.
Entre los problemas identificados están la elevada salinidad y la presencia de sólidos en suspensión, derivados de la sobreexplotación de acuíferos subterráneos con intrusión salina en áreas costeras. Los informes también señalan la presencia de sedimentos, que ocasionan la acumulación de residuos en tanques de almacenamiento y en la infraestructura hidráulica residencial, así como la ausencia de procesos estandarizados de cloración.
Qué dice la gobernación
La gobernación de Nueva Esparta ha difundido balances sobre la situación del servicio y señala que la administración de los acueductos matrices, la custodia de los embalses y la ejecución de obras de envergadura corresponden al Ministerio para la Atención de las Aguas y a la empresa Hidroven.
Como parte de los planes de contingencia, la Gobernación ha convocado al estado mayor de servicios públicos, una instancia de coordinación entre las alcaldías, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y las autoridades hídricas para revisar los cronogramas de distribución.
También ha desplegado camiones cisterna para atender de manera gratuita a centros de salud, planteles educativos y comunidades vulnerables, y ha entregado tanques de almacenamiento a familias de sectores con ciclos prolongados de distribución.
Siguen las protestas
Una escena repetida en Nueva Esparta es la de calles trancadas por vecinos con bidones vacíos. La falta prolongada de agua ha provocado manifestaciones en diversos municipios y comunidades del estado.
Durante las protestas, los habitantes bloquean el paso vehicular para exigir la restitución del servicio y el cumplimiento de los cronogramas que consideran insuficientes. Vecinos y dirigentes comunitarios señalan que la interrupción afecta de forma desproporcionada a los hogares de menores recursos, cuyos presupuestos se ven comprometidos por la compra constante de agua.
El reto: un suministro constante
Beatriz Ávila, ingeniero y miembro de la comisión técnica del agua del CIENE, señala que es necesario precisar las condiciones en las que se reactivó el suministro desde el embalse de Turimiquire. Según explica, el sistema no requiere estaciones de bombeo para su operatividad y considera oportuno tener información sobre los caudales que está recibiendo actualmente Nueva Esparta para determinar el alcance de la reactivación.
En conclusión, la reactivación del suministro desde Turimiquire representa un alivio para Nueva Esparta después de más de seis meses de interrupción, pero no resuelve por sí sola las fallas que mantienen vulnerable al sistema hídrico insular.
La dependencia de los acueductos que conectan la isla con tierra firme, las pérdidas en las redes de distribución, las averías acumuladas y la falta de mantenimiento siguen condicionando la continuidad del servicio.
Mientras los gremios plantean alternativas como la inversión en plantas desalinizadoras, la recuperación de diques y el aprovechamiento del agua de lluvia, las comunidades continúan dependiendo de cisternas y otros mecanismos de emergencia.
El reto para Nueva Esparta, por tanto, no termina con el regreso del agua por la tubería submarina: pasa por garantizar una infraestructura capaz de ofrecer un suministro continuo, seguro y suficiente para sus habitantes y para las actividades económicas que dependen de él.


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