- Los adultos mayores de la capital del estado petrolero venezolano Zulia pasan más de 100 horas al mes sin servicio eléctrico, solos y en estado de completa vulnerabilidad. Los especialistas alertan sobre el aumento de accidentes domésticos y un estado de indefensión que se agrava con el cambio obligado de sus rutinas y calor extremo
Por Mariela Nava. Especial desde el estado Zulia.
Hace 10 años Degly Montero perdió a su esposo producto de un infarto en plena crisis venezolana. Dos años después, dos de sus tres hijos salieron de Maracaibo hacia Colombia, en busca de un mejor futuro y poco tiempo después, perdió a su madre. Ahora está sola en su apartamento ubicado al oeste de la capital del estado Zulia, donde ha pasado los últimos 30 años de su vida.
La realidad que enfrenta es amarga. Todas las tardes, que es cuando generalmente cortan el servicio eléctrico a su zona, se sienta en el balcón a mirar el horizonte hasta quedar en la penumbra total. Envuelta en el viento húmedo y fatigante característico de la ciudad, mira el celular con un dejo de esperanza intentando calcular cuándo terminará aquel martirio y suelta: “Esto si es lamentable, llegar a viejo pasando por esta situación. No sé cuándo nos van a quitar este castigo. Ya estoy cansada”, resume.
Así pasan cuatro, cinco, seis horas, porque Degly no sabe, al igual que sus vecinos que la mayoría pasa de los 55 años, cuando se restablece el servicio con exactitud. En el Zulia no hay cronograma. De vez en cuando la luz de la pantalla del celular le alumbra el rostro ojeroso y cansado mientras niega con la cabeza al escuchar a uno de los niños del edificio llorar.
Esa es su rutina desde que comenzó el 2026, porque aunque en diciembre de 2025 los zulianos vieron una mejoría en el servicio eléctrico, en febrero empeoró y pasaron de cuatro a bloques que van de cinco a ocho horas sin servicio, dependiendo del sector.
«La tranquilidad con la que llevaba mi vida, se esfumó. Ahora vivo en una zozobra y un corre corre porque hay que hacer todo rapidito antes de que se vaya la luz. Me da miedo estar en la cocina así, cuando está oscuro, porque me puedo quemar, me tengo que bañar y comer temprano aunque no tenga hambre y me siento aquí, tranquilita para evitar caerme o cualquier cosa porque es peligroso”, responde al equipo de Cotejo.info.

Envejecer en soledad
Aunque en el Zulia es continuada la opacidad gubernamental, la Asociación Civil CONVITE informó que unos 380.000 adultos mayores viven solos en Venezuela. Luis Fernando Cabezas, dijo durante una entrevista a Unión Radio, que el aislamiento residencial de los adultos mayores en Venezuela se debe al éxodo juvenil y la transición demográfica.
Esto significa que entre 9 % y 10 % de la población de la tercera edad venezolana vive en absoluta soledad.
Promesas sin resultado
La crisis eléctrica en el país tiene al menos 17 años sin dar tregua a los venezolanos. El decreto de emergencia nacional del 2009 sigue más vigente que nunca en el Zulia, que es uno de los estados más golpeados, a pesar de los avances anunciados por el gobierno local en infraestructura eléctrica.
En marzo de 2026, el Ministerio de Energía Eléctrica, informó que los racionamientos se mantendrían mientras terminaban los trabajos de mantenimiento en la línea de transmisión El Tablazo-Cuatricentenario. Ese mismo mes culminaron con éxito, según el ministro Jorge Márquez, pero los racionamientos continuaron.
Luego, el 16 de agosto, el gobernador del estado Zulia, Luis Caldera, dijo en rueda de prensa que los trabajos en Termozulia habían avanzado. “Termozulia 7 está en más de un 74 % de ejecución y vamos a seguir incorporando”, pero le achacó la continuidad de los racionamientos al fenómeno El Niño como línea de discurso nacional: “Los efectos de la temperatura causan estragos, estamos sintiendo los efectos de la emergencia climática”, dijo Caldera.
Seis meses después de ese anuncio, Degly se pregunta ¿Es por falta de inversión, por fallas en Termozulia o por el calor que estamos así? Lo cierto es que nada parece solucionar la administración de carga, mientras ella se suma a la lista de los cientos de adultos mayores que están en alto grado de vulnerabilidad.
Calor insoportable
La ciudad de Maracaibo experimenta valores térmicos que superan sus promedios históricos habituales en zonas urbanas, ha registrado picos de sensación térmica de hasta 51°C durante el transcurso de este año, una tendencia que se mantendrá bajo la influencia del fenómeno climatológico El Niño, según explicó Oniel Castellanos, Jefe de Gestión de Riesgos y Eventos Adversos de Protección Civil Maracaibo.
De acuerdo con los datos recopilados por la estación meteorológica de la Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín, los registros de las temperaturas absolutas son: La temperatura ambiente oscila entre los 28.9°C y 30°C, con picos máximos del mes que han alcanzado los 37.2°C y acumulados anuales de hasta 37.6°C.
Sensación térmica e índice de calor: Impulsada por la humedad relativa del Lago de Maracaibo se ubica entre 70% y 80%, la sensación de calor ha alcanzado picos mensuales de 49°C y un máximo anual registrado de 51°C.
Castellanos explicó que “la presencia del fenómeno climático El Niño suprime la condensación de nubes e inhibe las precipitaciones regulares en la región occidental del país, provocando periodos prolongados de radiación directa”.
“El pronóstico es que aunque el ciclo de fin de año suele traer mayor nubosidad, la prevalencia del fenómeno mantendrá las temperaturas elevadas y provocará un déficit de precipitaciones respecto a los promedios habituales de la temporada”, adelantó.

Cargar el peso del racionamiento
Degly está condenada a pasar unas 150 horas al mes sin electricidad. El servicio de agua por tubería también se ve afectado por los cortes eléctricos, este año ha recibido el servicio una vez cada dos semanas.
“El calor me desespera al punto que me dan sofocones como si ya me fuera a morir. Yo no puedo estar subiendo agua por las escaleras, si ya me cuesta llevar un tobo al baño imaginate vos lo que es para mí hacer semejante esfuerzo, no puedo, no puedo”, niega convencida de que pasará mucho tiempo antes de que el servicio eléctrico mejore.
A 14 kilómetros de distancia, en la última parroquia de Maracaibo vive Maricarmen Urdaneta, con dos perros como única compañía. La viuda de 68 años sufre una larga lista de padecimientos de salud que incluyen hipertensión, cardiopatía, varias hernias discales y depresión.
“Aquí se va la luz por ocho horas todos los días, pero a veces tenemos la sorpresa de que pasan 24 o 72 sin que se restablezca el servicio. De más está decir que las averías en transformadores, iguanas, guayas es frecuente, fallas que tenemos que solucionar en comunidad y pagarle a alguien para que repare las cosas menores, sino hay que esperar que Corpoelec se acuerde de nosotros”, explicó la viuda.
A pesar de que Maricarmen tiene un patio amplio, el calor también la sofoca provocándole varios episodios de tensión alta y ansiedad. “Yo trato de estar en el cuarto el mayor tiempo posible, pero cuando pega el calor y se pone caliente me salgo. El mes pasado estuve mal con la tensión, me da mucha presión en la garganta, me falta el aire, es difícil y lo peor es que esto no va a mejorar”, dijo resignada.
Para ella estar sola y enfrentarse a tantas horas sin electricidad le ejerce un mayor esfuerzo diario. “Tengo que cargar agua desde tanque a la cocina, me quedo incomunicada porque no hay internet, tomo agua caliente y hasta se me ha dañado la comida. Llegar a viejo en este estado es una verdadera calamidad”, dijo la abuela que contó más de 200 horas sin servicio en agosto.

Lo que dice la salud pública
Marisela Reverol, especialista en salud pública explicó que la realidad de los adultos mayores en la región es alarmante con respecto a la salud.
“Esta es una situación delicada que nos afecta a todos, pero especialmente a las personas de la tercera edad que son los más vulnerables, junto con los niños recién nacidos. Ellos están propensos a empeorar su condición médica, sobre todo los que son pacientes cardiovasculares, que tienen antecedentes cerebrovasculares, pueden sufrir complicaciones motivadas al sofocante calor porque se pone a trabajar mucho más el sistema cardiaco”, explicó la especialista.
Reverol enfatizó que “hay una gran preocupación porque muchas de esas personas en edad avanzada se encuentran solas debido a la migración, tienen que valerse por sí mismas, porque no tienen quien los acompañe y son sometidas a situaciones agravantes como subir escaleras para cargar agua y bolsas con alimentos, los que viven en edificios”.
El riesgo aumenta en las horas de racionamiento nocturno, según explicó la galeno: “Cuando la electricidad se va en la noche, los adultos mayores son sometidos al temor de movilizarse debido a sus limitaciones físicas inherentes a la edad que amerita mucho más cuidado, lo que implica un alto riesgo de sufrir accidentes domésticos. Estar sometido a una carga extra en su gasto cardiaco puede desencadenar episodios de estrés agudo, angustia, infartos al miocardio, accidentes cerebrovasculares, entre otras”.
Las recomendaciones médicas son las básicas: mantenerse hidratado, usar ropa fresca y evitar exponerse directamente al sol, pero además, Reverol explicó la importancia de tratar de relajarse con actividades terapéuticas como tejer para entretenerse y manejar el estrés. “Hay que cuidar los picos de estrés que afectan las enfermedades de base, las condiciones físicas, pero también las psicológicas juegan un papel importante en la salud”, finalizó.
Seis horas después y luego de tres parpadeos, el apartamento de Degly se iluminó. Antes de despedirse dijo: “Menos mal que mi esposo se murió porque esto no lo hubieran aguantado. Me da rabia, se me alborota la gastritis, me da de todo porque no nos merecemos esto”.


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