- Es verdad lo dicho por Enrique Márquez, los apagones afectan las actividades laborales y educativas de los venezolanos, con consecuencias que van más allá de las horas sin electricidad
- Datos y testimonios documentan pérdidas en empresas y comercios, reducción de horas de trabajo y dificultades para mantener las actividades productivas
- En las escuelas, los cortes nocturnos alteran el descanso de los estudiantes y dificultan sus condiciones de asistencia y aprendizaje
El 25 de septiembre de 2026, el dirigente político, excandidato presidencial y ex preso político Enrique Márquez cuestionó la capacidad de respuesta del Gobierno venezolano frente a los cortes eléctricos que afectan a ciudadanos de distintas regiones del país. También afirmó que cada apagón detiene el trabajo y el estudio.
Parte de su declaración en X dice lo siguiente:
“El país se apaga y el Gobierno le debe respuestas a la gente.Cada apagón detiene el trabajo, afecta el estudio y altera la vida de millones de familias. Los apagones son el resultado de decisiones del Gobierno, y el Gobierno debe responder por ellas”
El equipo de Cotejo.info fijó su lupa en la afirmación de Márquez “cada apagón detiene el trabajo y el estudio» y la calificó como verdad. La evidencia encontrada durante el chequeo de la frase respalda que las interrupciones del servicio eléctrico afectan ambas actividades.
Los apagones reducen las horas de trabajo y afectan la producción
Las interrupciones del servicio eléctrico afectan el funcionamiento de las empresas y las posibilidades de los trabajadores de cumplir con sus actividades habituales. En Venezuela, las fallas del suministro han obligado a algunos negocios a modificar sus horarios, recurrir a fuentes alternativas de energía o asumir pérdidas económicas.
Un reporte de Runrun.es del 19 de agosto de 2026, basado en cifras de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), señaló que las empresas manufactureras reportaron 214 horas sin suministro eléctrico de las 488 horas laborables del segundo trimestre de ese año. Esto equivale al 44 % del tiempo de trabajo del período.
El gremio también registró un promedio de 57 interrupciones no programadas por empresa durante el trimestre. Según el reporte, los cortes dificultan la continuidad de los procesos productivos y obligan a algunas compañías a recurrir a plantas eléctricas, comprar combustible o modificar sus horarios para mantener las operaciones.
El impacto varía según la región y el tamaño de las empresas. El Zulia acumuló 333 horas sin electricidad durante el segundo trimestre, mientras que la pequeña industria registró una contracción de 5,4 % en ese período. Las empresas de menor tamaño tienen menos recursos para instalar equipos de autogeneración y asumir los costos del combustible.
Las dificultades también afectan al sector comercial. En una nota publicada el 9 de septiembre de 2026, Finanzas Digital reseñó que la Cámara de Comercio del estado Lara reportó pérdidas directas en establecimientos afiliados debido a las constantes fallas eléctricas.
El director de Tesorería de ese gremio, Elvis Jiménez, explicó que los racionamientos se aplicaban en bloques de seis horas diarias y afectaban especialmente a comercios del este y el centro de Barquisimeto. Según la Cámara, las interrupciones repercutían en las ventas y la continuidad de las operaciones, por lo que algunos establecimientos buscaban financiamiento para adquirir plantas eléctricas.
Por otra parte, un informe de Anova Policy Research, publicado el 18 de septiembre de 2026, estimó que 494.763 personas quedaron fuera del mercado laboral durante ese año debido a la precariedad de los servicios públicos, especialmente las fallas eléctricas y del suministro de agua.
El estudio, reseñado por El Pitazo, calculó que el 70,2 % de los hogares venezolanos enfrentaba deficiencias en al menos uno de esos dos servicios. De acuerdo con la investigación, las familias deben dedicar parte de su tiempo a resolver problemas domésticos, como conseguir agua o afrontar los apagones, lo que reduce las horas disponibles para generar ingresos.
Esta estimación contempla las fallas conjuntas de electricidad y agua, por lo que no puede atribuirse exclusivamente a los cortes eléctricos. Sin embargo, aporta evidencia sobre cómo la precariedad de los servicios públicos limita la participación laboral y las actividades productivas.
Niños llegan con sueño a clases por los apagones
Las consecuencias de las fallas eléctricas también alcanzan al sistema educativo. Los cortes nocturnos dificultan el descanso de los estudiantes y, cuando se prolongan, afectan las condiciones en las que niños y adolescentes asisten a clases.
En un reportaje publicado por El Pitazo el 28 de septiembre de 2026, familias y docentes de comunidades de Portuguesa y Cojedes denunciaron que los apagones durante la noche impiden que los estudiantes descansen adecuadamente.
Antonio Marchena, habitante de San Carlos, estado Cojedes, describió el impacto de las interrupciones en los niños de su comunidad: “Los niños tienen que ir a la escuela y se duermen en los salones, se duermen en los pupitres”, afirmó durante una protesta para exigir soluciones al servicio eléctrico.
El reportaje también recogió testimonios de representantes y docentes que cuestionaron las condiciones en las que se desarrollan las actividades escolares. En algunas comunidades de Portuguesa, la falta de electricidad afecta el suministro de agua en los planteles, debido a que el abastecimiento depende de pozos y bombas eléctricas.
Además, la posibilidad de recurrir a clases a distancia enfrenta limitaciones cuando los apagones interrumpen el acceso a internet y la señal telefónica.
Las denuncias documentadas muestran que las consecuencias de los cortes no se restringen a la suspensión de actividades durante las horas sin electricidad: también pueden afectar el descanso, la asistencia y las condiciones de aprendizaje de los estudiantes.
Los apagones también motivaron protestas en agosto
Las fallas en el suministro eléctrico también impulsaron manifestaciones ciudadanas en distintas regiones de Venezuela durante agosto de 2026. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) registró 652 protestas en el país durante ese mes, frente a las 168 documentadas en agosto de 2025. La cifra representa un incremento de 288 % en la comparación interanual.
Según el balance, 501 manifestaciones —77 % del total— estuvieron relacionadas con derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Entre los principales motivos de protesta destacaron las deficiencias de los servicios básicos, especialmente las fallas eléctricas y del suministro de agua potable, además de las exigencias laborales y las demandas de jubilados y pensionados.
El informe también identificó a Lara, con 70 protestas, como el estado con más manifestaciones registradas durante agosto, seguido de Anzoátegui, con 68; Miranda, con 60; y Sucre, con 59. Estas cifras reflejan la extensión territorial de los reclamos por las condiciones de vida y el funcionamiento de los servicios públicos.
Los datos del OVCS muestran que las interrupciones eléctricas no solo afectan el trabajo, el estudio y las rutinas domésticas, sino que también generan reclamos colectivos de ciudadanos que exigen respuestas ante las deficiencias del servicio. Aunque las 652 protestas respondieron a distintas demandas y no todas estuvieron relacionadas exclusivamente con la electricidad, el deterioro de los servicios básicos figuró entre los principales motivos de movilización durante el mes.
Calificativo final: Verdad
La afirmación de Enrique Márquez de que “cada apagón detiene el trabajo y el estudio” es verdad. La evidencia revisada por el equipo de Cotejo.info muestra que las fallas eléctricas afectan las actividades laborales y productivas, generan pérdidas en comercios y empresas y reducen las horas disponibles para trabajar. En el ámbito educativo, los cortes nocturnos alteran el descanso de los estudiantes y dificultan su desempeño y asistencia a clases.


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