La diáspora supera ya 8% de la población venezolana

  • El Defensor del Pueblo aseguró que en Venezuela llega más gente de la que se va y que la migración es un fenómeno limitado a la clase media.
  • Aseguró Ruiz que la actual migración venezolana se debe a la falta de esperanza, que se pierde “por la falta de dialogo”.
  • La migración venezolana llegó en 2017 a los 2 millones 500 mil personas.
  • Los que se quedan no lo harán por mucho: un estudio revela que 1 de cada 3 venezolanos tiene planeado marcharse del país en los siguientes 3 años.

Desde el espacio radial y televisivo de Eduardo Rodríguez, el reconocido comunicador y ex periodista del canal de la colina, ocurrió un encuentro poco usual dentro del ambiente de alta polarización de la sociedad venezolana. A su espacio de IVC y Unión Radio asistió el actual Defensor del Pueblo de Venezuela, Alfredo Ruiz. En su conversación con Rodríguez, el defensor aseguró que la actual migración venezolana es la respuesta de un sector a la falta de esperanza, que se pierde “por la falta de dialogo” y las pocas oportunidades de empleo que tiene la juventud venezolana. Ruiz también aseguró que el fenómeno migratorio es “fundamentalmente de clase media”, aseveración que repitió varias veces durante su participación en el programa. En su discurso, también aseveró que Venezuela todavía está “recibiendo más gente que personas que se van”, frase que Eduardo Rodríguez calificó de titular a la prensa.

La declaración del Defensor del Pueblo fue la verdad migratoria que marcó a Venezuela desde su historia contemporánea. Según la profesora Raquel Álvarez de Flores, docente de la Universidad de los Andes, doctora en educación y especialista en geopolítica y fronteras, explica que hay dos etapas fundamentales en los movimientos migratorios venezolanos, desde 1830 hasta 1963, cuando se experimentó en el país una migración con “fines de poblamiento”. De este período, durante la dictadura militar del General Marcos Pérez Jiménez, se estableció una política de puertas abiertas que “permitió una inmigración espontánea de una gran cantidad de personas sin verdadero criterio de selección”, contrastante con las políticas inmigratorias de Medina Angarita y López Contreras, que limitaron la migración europea. Un estudio académico de la profesora de la UCV Susan Berglund, estima que desde 1948 a 1961 entraron más de 800 mil extranjeros. En el censo del 61 se detallan 526 mil 188 extranjeros viviendo en Venezuela, más 64 mil que decidieron naturalizarse.

La segunda gran etapa de movimientos migratorios en Venezuela, corre a partir de 1963, catalogada por la doctora Álvarez como migración por razones económicas y políticas y migración laboral calificada. Venezuela, gracias a la bonanza petrolera, se convirtió en un destino atractivo para otros latinoamericanos. En el caso latinoamericano, la migración estaba relacionada a la política: muchos huían de las dictaduras militares de su país (Chile, Uruguay, Argentina, Paraguay y Brasil). Por otra parte, el caso colombiano, para quienes Venezuela representaba mayores oportunidades laborales mejor remuneradas en posiciones de trabajo en las áreas de construcción, agricultura y otras.

La migración colombiana en ese momento llegó a ser tan importante que sectores como el agrícola, en los estados andinos, dependían fuertemente de la mano de obra colombiana. Durante la segunda administración de Carlos Andrés Pérez, la máxima autoridad de la  Dirección de Identificación y Extranjería (DIEX), Rafael Rodríguez Mérida, declaró al diario El Tiempo de Bogotá que “si los colombianos que están en el campo se fueran, Venezuela dejaría de comer”.

Esta fluidez en la llegada de extranjeros empezó a disminuir lentamente en la década de los 80, gracias al deterioro de la economía, que se hizo perfectamente visible tras eventos como el 18 de febrero de 1983, popularmente conocido como el viernes negro. La restauración de las democracias en el cono sur motivó el regreso a sus países de origen a parte de los exiliados residentes, dejando en Venezuela una pequeña colonia. Según el cónsul honorario de Chile, Reinaldo Villegas, el máximo históricos de chilenos en Venezuela fue de 80 mil ciudadanos, en plena dictadura militar, en la actualidad hay unos 20 mil en el país. De igual forma hay unos 8 mil 500 argentinos, según datos de la IOM.

En la actualidad Venezuela comparte con Argentina el título del país con mayor cantidad de extranjeros en Latinoamérica, según reporta la Organización Internacional para las Migraciones. Esta cifra es confirmada por el Instituto Nacional de Estadística, que asegura en su último censo que un millón 140 mil residentes en el país nacieron en el extranjero. La cifra, que representa un 4.2% viene en descenso. En 2001 eran 4,4% de la población y en el 90 eran 5.7%. En la actualidad se estima que en el país hay al menos un millón 500 mil venezolanos de ascendencia portuguesa, 2 millones de ascendencia italiana, 2 millones de ascendencia española, 500 mil árabes y 500 mil chinos. Judíos y migrantes de Europa del Este también fueron parte de un rico flujo migratorio que viene en franco deterioro.

El cambio en el flujo

Así como Venezuela recibió migrantes en distintas oleadas, los venezolanos han empezado a migrar en pequeñas cantidades a través del tiempo. En la década de los 90, los principales destino fueron Panamá y la Florida en los Estados Unidos, según reporta un informe de la agencia AFP; el perfil era discreto: empresarios, inversionistas y banqueros, teniendo en cuenta la complicada situación en Venezuela, llevaron empresas y capital a estas dos locaciones. Poco después, entre 1999 y 2003 el perfil cambió: ahora eran gerentes y especialistas de la industria petrolera, educados en programas de gran prestigio como Funda Ayacucho e instituciones como el IESA los que buscaban irse. La razón: la llegada de Chávez a Miraflores, el cambio gerencial de PDVSA y el paro petrolero de 2002, que dejó sin trabajo a 18 mil 756 trabajadores de la industria petrolera. El destino predilecto de esta ola migratoria fue Estados Unidos, España, Canadá y México.

 

A partir de 2002 empezaría entre el sector más preparado de la población una tendencia en crecimiento a emigrar. Mark Hugo López, director de investigaciones sobre temas hispanos del Pew Research Center declaró al Diario Panorama de Maracaibo que “una buena porción del inmigrante venezolano tiene más educación en comparación con otros grupos de inmigrantes. Más de la mitad de los venezolanos en Estados Unidos tiene un título universitario”. Un estudio de la Comunidad Venezolana en el exterior que realizó la UCV, el Observatorio Hannah Arendt y La Fondation Maison des Sciences de l’Homme y l ‘ cole de Hautes Études en Sciences Sociales de Francia reveló que 36% de los venezolanos residentes en el exterior (para el 2014) poseen una licenciatura. 46% tiene maestrías aprobadas, 12% doctorados, 4% son técnicos universitarios y apenas 2% tienen solo estudios de bachillerato. Este movimiento en particular pudo aprovechar las mieles del sistema cambiario instaurado por el gobierno de Hugo Chávez en 2004. Previa aprobación en el sistema de Cadivi, miles de jóvenes venezolanos salieron a estudiar en universidades de gran prestigio en todas las regiones del continente y del mundo.

La tercera oleada empezó después de la combinación de varios elementos de suma importancia: en el plano político, las victorias electorales del chavismo en 2012 y 2013, la muerte de Chávez, el ascenso al poder de Nicolás Maduro, las protestas del 2014 y el encarcelamiento de líderes como Leopoldo López y Antonio Ledezma. El ámbito económico es quizás el más influyente en la tendencia migratoria: la baja de los precios del petróleo, la interrupción de programas de beneficio social como la Misión Mercal y Pdval, la inflación más alta del mundo, la baja en las exportaciones de materia prima, alimentos y medicinas, que afectaron gravemente los niveles de abastecimiento en todo el país; es el preludio para un fenómeno migratorio sin precedentes en la historia venezolana.

 

Exilio opcional: la salida

Con la típica opacidad de las cifras oficiales, saber cuántos venezolanos han decidido migrar no es tarea fácil. Incluso antes de la llegada de la revolución bolivariana los datos eran de imposible acceso: Venezuela no publica las cifras de su movimiento migratorio desde 1995. Iván de la Vega, profesor de la Universidad Simón Bolívar, advierte que el perfil del migrante venezolano cambió radicalmente. Desde 2014 son más los connacionales que salen por las fronteras terrestres, de forma legal e ilegal. Medios han reportado incluso la presencia de lancheros que transportan venezolanos a las Antillas de forma ilegal. Con esta premisa, el jefe del Laboratorio Internacional de las Migraciones, una unidad de investigación adscrita a la Universidad Simón Bolívar, estima que la migración venezolana llegó a los 2 millones 500 mil personas este 2017, el dato representa el 8,3% de la población total del país.

La primera opción de huida, no es el norte: Colombia desplazó este año a los Estados Unidos como el primer país que recibió venezolanos este 2017, según asegura De la Vega. De hecho, la página web de Migración Colombia recibe a sus visitantes con información de importancia exclusiva para ciudadanos venezolanos. El vecino país activó recientemente dos mecanismos para los venezolanos: la tarjeta de movilidad fronteriza, que permite a los venezolanos entrar a Colombia para comprar alimentos, medicinas y demás objetos de primera necesidad. También se activó el Permiso Especial de Permanencia, que regulariza el estatus migratorio de venezolanos que ya se encontraban en Colombia.

La nación neogranadina experimentó una creciente llegada de venezolanos desde el año 2013, cuando de los 261 mil venezolanos que entraron y se quedaron 12 mil. En 2016 la cifra se elevó a 67 mil venezolanos que se quedaron después de entrar y sellar su pasaporte en migración Colombia. Según cifras oficiales, otros 146 mil venezolanos se quedaron en Colombia a través del uso de la tarjeta de movilidad fronteriza, de los más de 7 millones que usaron el nuevo mecanismo en 2016.  La suma es de más de 280 mil ciudadanos venezolanos que se quedaron ilegalmente en Colombia, cifra que contrasta con los 50 mil registrados legalmente con cédula de extranjería. Otro factor que puede alterar las cifras oficiales, es la doble nacionalidad de muchos individuos que deciden migrar. El profesor Iván de la Vega estima que en los últimos 40 años llegaron a Venezuela al menos 4 millones de colombianos y sus descendientes, pudieron haber escogido volver a Colombia como ciudadanos colombianos, no como migrantes venezolanos. De igual forma pasa con la población europea en Venezuela: españoles, portugueses y españoles nacidos en Venezuela buscan volver con pasaporte de la Unión Europea.

Otro indicador de la cantidad de venezolanos en el extranjero fue la consulta popular realizada por la Mesa de la Unidad Democrática en julio de este año. La cifra total es de 724 mil 067 ciudadanos en el exterior. Claramente menor a los cálculos del profesor Iván de la Vega, la consulta tiene sus limitaciones propias: no todo venezolano participó, y solo podían hacerlo mayores de edad. Solo en el caso de Estados Unidos la cifra oficial ofrecida por el censo, estima que en la unión americana viven 366 mil 443 venezolanos (cifra de 2016), que contrasta con los 255 mil que votaron en el plebiscito y con los 164 mil que vivían en el año 2005.

 

Perfil de refugiado

El fenómeno venezolano no es solo migratorio, las condiciones económicas han obligado a muchos venezolanos a abandonar el país en condición de refugiados. Según datos de El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, hubo un aumento histórico en las solicitudes de asilo. En el año 2000, apenas 137 ciudadanos venezolanos pidieron asilo, en 2016 hubo más de 34 mil solicitudes. Bloomberg News, el medio norteamericano de fuente económica, publicó en su sitio web una estadística que asegura que la migración venezolana por la frontera colombiana superó la magnitud de la crisis de refugiados del Mar Mediterráneo. Bloomberg estima que casi 60 mil venezolanos cruzan la frontera mensualmente, mientras 25 mil refugiados cruzan el Mediterráneo en el mismo periodo. Estados Unidos es el país que más recibe solicitudes de asilo venezolanas. En el 2015 recibieron poco más de 5 mil, cifra que se elevó a 16 mil en 2016. En dicho año Venezuela escaló a la posición número 1 de solicitudes de asilo, superando a México (con 6 mil) y China con más de 10 mil.

 

La radiografía de la migración venezolana no es alentadora. Expertos como Iván de la Vega estiman que recuperar el talento perdido en la migración puede tardar al menos 20 años “si hacemos las cosas bien”.

 

Por Daniel Acosta para Cotejo