Baterías y cauchos importados por el gobierno no serán suficientes

  • El ministro de Interior, Justicia y Paz anunció la importación de material estratégico para el sector transporte.
  • Los cauchos importados alcanzarían solo para 10% de los vehículos y las baterías para 18% del parque automotor en servicio.
  • Unas 6 de cada diez unidades de transporte en Venezuela son de líneas informales.

A través de las pantallas del canal estatal Venezolana de Televisión, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Mayor General Néstor Luis Reverol Torres, hizo esperados anuncios junto con el sector transporte del país. En una alocución de poco más de 10 minutos, el ministro y anterior comandante general de la Guardia Nacional Bolivariana, comunicó los más recientes esfuerzos del gobierno de Nicolás Maduro para afrontar la crisis del transporte público en el país: Surtir los 6 centros de distribución en Caracas y otros 23 en el resto del territorio nacional para la oportuna distribución de lubricante fabricado por Pdvsa, un plan de contingencia y revisión para acabar con la especulación de aceites de motor. La importación de 36 mil baterías y 73 mil cauchos fueron parte de los anuncios. En el caso de los cauchos, alcanzan para 18 mil 250 autos, de una población que sobrepasa los 190 mil vehículos, es decir un escaso 10%.

Los anuncios fueron recibidos con un notable escepticismo del sector transporte. El ministro también aseguró que ya hay 3.500 unidades que usan el servicio de posicionamiento global (GPS) para su mejor funcionamiento, seguridad y control. El número representa solamente 1,8% de todos los vehículos.

Otro dato revelador del discurso del ministro Reverol fue el número de transportistas: 486 mil personas trabajan en el sector, de los cuales apenas 297 mil están bancarizadas. Como propuesta de manejo de dinero en las unidades de transporte, el responsable de la cartera de Interior, Justicia y Paz propuso la construcción de taquillas de banco exclusivas para los transportistas en los terminales de pasajeros del país, oferta contraria a la tendencia mundial de eliminar el efectivo como forma de pago en el transporte público. Solo las líneas del sistema nacional de transporte público, como BusCaracas, Transbarca y Tomerca, en su mayoría buses Yutong, tienen el sistema de pago a través de tarjetas especiales para sufragar el pasaje. A pesar de las enormes limitaciones para conseguir efectivo, no se hizo desde el ministerio ninguna propuesta para atacar la problemática que afecta a usuarios y transportistas y que es, entre otros factores, causa de constantes robos en las unidades de transporte. Las líneas privadas que recibieron buses Yutong por parte del gobierno tampoco desarrollaron el sistema de pagos sin efectivo.

Con el caucho liso

El parque automotor venezolano está formado por unos 4,2 millones de automóviles (dato de 2015), según cifras de la Cámara de Fabricantes Venezolanos de Productos Automotores (Favenpa). De estos, aproximadamente 50% tiene 11 años o más y apenas 16,6% tiene menos de 5 años de uso. El envejecimiento del parque automotor encuentra sus causas en la baja de la producción nacional, que pasó de 500 mil carros comercializados en 2007, la época de oro en producción automotor, a apenas 3 mil en 2016. Los números no afectan solamente a los carros particulares: buses, vans, las populares “camioneticas” no tienen posibilidad de reposición en una situación de hiperinflación, dolarización y constantes regulaciones de los precios del transporte público por parte del Estado. Un artículo del diario zuliano el Panorama describe el parque automotor venezolano como uno de los más viejos de américa, junto al de Haití y Cuba.

Si la reposición de los carros es casi imposible, repararlos es también un reto para los transportistas. La crónica escasez de repuestos y los altos costos de las piezas mecánicas han llevado a un estado de crisis al transporte en todas sus formas. En el estado Vargas, según reporta el portal web Efecto Cocuyo, 87% de las unidades de transporte está paralizada por falta de repuestos. En promedio los usuarios pierden una hora esperando los escasos buses. Tan aguda ha sido la crisis en la zona del litoral que incluso la Fuerza Armada Nacional ha intentado colaborar con la situación, según reporta el diario local La Verdad de Vargas, la Zona Operativa de Defensa Integral (ZODI Vargas) puso a la orden 20 camiones de su flota para transportar usuarios por las principales arterias viales de la Guaria. Hicieron lo propio el alcalde del municipio Vargas, Mayor General Carlos Alcalá Cordones, quien puso a la orden 2 camionetas pick up y 6 unidades de Transporte Social Urbano de Vargas (Transuvar). A pesar de los esfuerzos coordinados del gobierno, en las rutas internas del estado funcionan nada más 120 de 900 unidades y en la ruta Caracas – La Guaira funcionan apenas 94 de 700 unidades.

La situación se repite en varios estados del país. La Capital es la única región de Venezuela que cuenta con un sistema masivo de transporte público subterráneo de envergadura. Pero en la superficie las camionetas son tan escasas como algunos productos de primera necesidad. Según reseñó el diario El Universal, líneas de transporte como la Miranda, tiene apenas 30 unidades funcionando de las 150 existentes. De acuerdo a Luis Alberto Salazar, presidente del Comité de Usuarios del Transporte, 70% de las unidades no están prestando servicios.

En el caso de Los Andes, el fronterizo estado Táchira sufre un elemento de más: no solo faltan los repuestos, los cauchos y las baterías, también escasea la gasolina y el gasoil. Las rutas urbanas y suburbanas se están desarticulando, empezando por recortar las horas de servicio. El señor Luis Avello, presidente de la línea Flota Junín, que viaja diariamente en la ruta de San Cristóbal a Rubio, comentó al diario La Nación del Táchira que “Antes laborábamos desde las cuatro de la mañana hasta las diez de la noche. Ahora vamos a trabajar desde las cinco de la mañana hasta las siete de la noche”. Como medidas para obligar a los transportistas a cumplir sus rutas establecidas, el sindicato automotor propuso que se les sea bloqueado el chip de Pdvsa, que permite la compra de combustible, a los que cambien deliberadamente su ruta para el beneficio personal y así garantizar un servicio equitativo en la mayoría de las rutas.

Sin producción nacional

Como parte del convenio firmado con la República Popular China, Venezuela empezó a recibir en 2015 buses de la marca asiática Yutong. El total del convenio sería de mil 500 unidades y la construcción de una planta ensambladora con capacidad instalada de 100 buses mensuales. La importación resultó en que apenas uno de cada 10 buses es Yutong. Encava, una empresa nacional de fábrica de autobuses paralizó sus actividades por la incapacidad de vender sus unidades ensambladas. Los altos precios, según lo reportado por el portal El Estímulo, sería la razón del cierre técnico: una unidad nueva tiene un precio aproximado de 40 mil dólares, pagos al cambio del devaluado Bolívar. La situación llegó al punto que la empresa envió a todos sus trabajadores a vacaciones, para después enviar a sus 270 trabajadores a casa, con sus salarios suspendidos, según reportó el diario El Carabobeño el mes de noviembre. Además, la empresa tiene como cliente y proveedor al gobierno nacional, que le adeuda 15 millones de dólares en divisas adjudicadas y no liquidadas y unidades no canceladas.

Según el portal web de la empresa ensambladora, en 2009 la capacidad instalada era de 300 unidades mensuales, reducida en 2007 a apenas 30 en el mismo periodo de tiempo. La italiana Iveco, también presentó una paralización total de sus funciones, este año no se ha producido un solo vehículo de la marca europea.

La crisis del transporte ha venido escalando poco a poco en la nación. La composición del transporte público en Venezuela es diversa, con apenas 15 mil buses. Los rapiditos o por puesto, carros con espacio suficiente para transportar al menos 5 personas constituyen la unidad de transporte predilecta en ciudades como Barquisimeto y Maracaibo y duplican a la cantidad de buses del país. Camionetas, chirrincheras y vans son por mucho el medio más usado en el país para estos fines: son aproximadamente 80 mil unidades que en conjunto necesitan darle movilidad a 12 millones de usuarios en todo el país.

Por Daniel Acosta