Vicepresidente El Aissami recicla cifras de pobreza y desigualdad para describir la situación de Venezuela

  • El segundo al mando del poder ejecutivo repitió las mismas cifras de su último discurso de presentación, cuando después de un año con una inflación acumulada de 2616% es improbable que la pobreza extrema y la desigualdad no se vieran afectadas
  • El Vicepresidente reiteró que se han realizado 43 aumentos de salario mínimo durante la revolución bolivariana. Del monto, 21 han sido bajo la administración de Nicolás Maduro Moros.

Recibido entre aplausos fraternales y desde la tribuna de oradores del hemiciclo protocolar del Palacio Federal Legislativo, el Vicepresidente Ejecutivo de la República, Tareck El Aissami se dirigió al país el pasado 16 de marzo. La transmisión del canal ocho parecía un acto protocolar típico, sin embargo, la presentación de la memoria y cuenta del poder ejecutivo fue exhibida por segundo año consecutivo ante un ente distinto a la Asamblea Nacional, instancia natural del Poder Legislativo Nacional que recibe de forma tradicional los distintos informes de gestión de todo el gabinete ministerial.

El artículo 187 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que Asamblea Nacional es un órgano que debe ejercer funciones de control sobre el gobierno y la administración pública nacional. La administración de Maduro, justificada en el desacato declarado por el Tribunal Supremo de Justicia a la AN en su sentencia 90-2017 en respuesta de la incorporación de los diputados del estado Amazonas por parte de la junta directiva del parlamento, llevó su memoria y cuenta al seno de máximo tribunal en el año 2016. Este año, el paisaje es más familiar: la memoria y cuenta se realizó en el edificio que sirve de sede a las dos asambleas nacionales que hacen vida en Venezuela: La tradicional, liderada por una mayoría opositora y la Asamblea Nacional Constituyente, con diputados enteramente oficialistas.

El vicepresidente El Aissami y el tren ejecutivo entregaron sus memorias y cuentas a Delcy Rodríguez, presidenta de la ANC, a pesar de que el artículo de la constitución que define el proceso constituyente no estipula la absorción de los poderes usuales del parlamento. Según el artículo 347 de nuestra Carta Magna, la Asamblea Nacional Constituyente tendrá por “objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”.

La memoria y cuenta de cada ministerio es un documento que, a manera de resumen, indica cuáles actividades se realizaron desde cada cartera ministerial y enumera el avance de las obras y los recursos utilizados. De los documentos entregados el año pasado al TSJ por 34 ministerios y entes adscritos al gobierno central, apenas fueron publicados los dos ministerios (Juventud y Deportes y Pueblos Indígenas), como informó la organización sin fines de lucro Transparencia Venezuela en su portal web.  Al momento de publicación de este artículo, las memorias y cuentas entregadas a la ANC tampoco fueron publicadas por ningún ente público gubernamental.

La entrega no es simbólica u opcional. Es un mandato constitucional estipulado en el artículo 244 de la Carta Magna. Ese artículo es claro: los “ministros o ministras son responsables de sus actos de conformidad con esta Constitución y con la ley, y presentarán ante la Asamblea Nacional, dentro de los primeros sesenta días de cada año, una memoria razonada y suficiente sobre la gestión del despacho en el año inmediatamente anterior”. Además, de acuerdo a lo estipulado por la Constitución, la entrega de las cuentas por parte del vicepresidente El Aissami está retrasada, al no haberse realizado en los primeros 60 días del año.

 

Cifras sin respaldo

En su discurso de poco menos de una hora, el vicepresidente El Aissami rememoró los logros morales de la revolución bolivariana, citando a Hugo Chávez y a Fidel Castro, e hizo un análisis histórico sobre las amenazas imperiales. Con pocas cifras concretas, casi al cierre de la alocución, el segundo al mando de Miraflores aseguró que la pobreza extrema se redujo a 4.4%, comparándola con 9,9% de la cifra de este indicador en 1999.

Dependiendo de los datos que se usen, la comparación que hace El Aissami puede ser interpretada como errónea desde su concepción. Usando el método de línea de ingreso, según datos del INE, la pobreza extrema en el año 1999 se situaba en 19,3%, 10 puntos por encima de la declaración del Vicepresidente. Además, la cifra otorgada por el alto funcionario gubernamental, de 4.4% de pobreza extrema, es igual a la dada el año pasado en su discurso frente al TSJ. Según la lógica de El Aissami, la pobreza extrema se mantuvo estática durante 2017, a pesar de graves indicadores económicos como 2.616% de inflación que reportó la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional durante 2017.

 

La medición que si coincide con los datos de El Aissami, también proporcionada por el INE, es el cálculo de pobreza según necesidades básicas insatisfechas. En el último informe da fe de 9.9% de pobreza en el año 1999 y una reducción importante, que llegó a 4.9% en el año 2015. Sin embargo, otro indicador económico que se contrajo sistemáticamente desde ese año fue el nivel de las importaciones, otro hito que dificulta la reducción de la pobreza en 2 años de dura contracción económica.

Las declaraciones del Vicepresidente de la República no pueden ser confirmadas por otros entes de gobierno. El Instituto Nacional de Estadística dejó de publicar cifras de pobreza en el primer semestre de 2015, después de un breve repunte que llevó la cifra de 8.4% a 9.4%. Otros repositorios de las estadísticas de gestión de gobierno tampoco llegan muy lejos: El sitio Venezuela Socialista en Cifras, da información hasta 2015, aunque confirma en un apartado la cifra de 4.4% con fecha diciembre de 2017 y como fuente a Tareck El Aissami.

Incluso dentro de informes de instancias internacionales como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) las cifras de Venezuela son pocas o nulas. El documento Panorama Social de América Latina 2017 hace un resumen de casi todo el continente, sin embargo los datos de Venezuela son de 2014 y 2015 en su mayoría.

La academia, junto a la sociedad civil, se organizó para realizar estudios ante la política de opacidad vigente en cifras que lleva adelante el Gobierno nacional. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), realizada por la Universidad Central de Venezuela, Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Simón Bolívar y un grupo de organizaciones no gubernamentales, le ha puesto cifras a indicadores como la pobreza. La última edición de la Encovi plantea una situación completamente contraria a la del Vicepresidente. Según el estudio, durante 2017, 61,2% de los venezolanos quedaron catalogados dentro de la pobreza extrema.

Es una condición que viene en aumento, de 23,6 en 2014 a 61,2% en 2017. El estudio también explica el aumento en la pobreza extrema como resultado de un gran incremento en la pobreza reciente, que aumentó en 23% en el mismo periodo estudiado. La explicación va de la mano con el fenómeno hiperinflacionario “todos los hogares venezolanos están por debajo de una línea de pobreza inalcanzable”, reza el estudio. Después del maltratado ingreso, es la precariedad de los servicios a la vivienda la segunda causa que hace más pobre al venezolano.

Incluso en la medición de necesidades básicas insatisfechas, la cifra más favorecedora se ubica muy por encima del 4.4% mencionado por el representante del Poder Ejecutivo, que se ubica en 32.7%.

La Encovi reveló otro dato importante. Las misiones dejaron de concentrarse en las áreas de salud y vivienda para abrir paso a la nueva prioridad: la alimentación. Según cálculos de la encuesta, los beneficiarios de la Misión Alimentación casi se duplicaron el año pasado. Pasaron de 6,7 millones de beneficiarios a 12,6 millones.

 

El vicepresidente El Aissami también se refirió a una baja en el coeficiente de Gini, una medida que calcula la desigualdad de los ingresos entre los habitantes del país. En el cálculo, el número 0 es la perfecta igualdad utópica y el 1 la más completa desigualdad. Según El Aissami, el coeficiente pasó de 0,469 en 1999 a 0,381 en 2017. Nuevamente, es una aseveración difícil de comprobar con la data oficial. El INE dejó de publicar los datos del coeficiente de Gini en 2015, siendo el último dato igual al descrito por el Vicepresidente: 0,381. Lo que implicaría que el coeficiente no se incrementó ni bajó desde esa fecha, en lo que fue catalogado por el mismo funcionario como “el año de las dificultades”.

Por Daniel Acosta para Cotejo