- Adultos mayores denuncian que los transportistas ignoran la exoneración del pasaje y hasta exigen “colaboraciones” pese a lo establecido en la ley; mientras que el descuento de 50 % a estudiantes se condiciona o aplica a discreción de los choferes o colectores
- Los choferes explican que el costo del pasaje no cubre los gastos de las unidades, por eso están deterioradas. Además, aclaran que solo obtienen gasolina subsidiada una vez a la semana y tampoco está garantizada para todos
En Barquisimeto, la tensión entre choferes, colectores y pasajeros crece a diario. Las tarifas del pasaje del transporte público, el trato a los adultos mayores y el incumplimiento del costo preferencial son los principales motivos de enfrentamientos verbales, malestares y hasta golpes en las paradas o unidades.
Una pasajera de 37 años, identificada como Dilfred Ibarra, murió arrollada por un autobús en la avenida Florencio Jiménez mientras se dirigía a la parada. Según medios locales, la unidad tuvo una falla mecánica y se volcó en la vía. Este accidente reabrió un debate entre los usuarios que han reportado a conductores que andan a exceso de velocidad en busca de pasajeros o infringen otras normas de tránsito.
Desde finales de septiembre, el pasaje urbano cuesta 40 bolívares de lunes a sábado y 50 bolívares los domingos y feriados. Aunque el monto parece bajo, impacta el bolsillo de los usuarios. Por su parte, los transportistas aseguran que la tarifa no cubre los gastos operativos ni el precio del combustible, que deben pagar a 0,50 dólares por litro cuando se agotan los 60 litros subsidiados que reciben a la semana por unidad.
El Sindicato Automotor del estado Lara sostiene que el costo del pasaje debería anclarse a 0,45 dólares, pero el gobierno nacional y municipal han desechado la propuesta. Argumentan que los ingresos diarios no alcanzan para mantenimiento, repuestos ni reparaciones de las unidades, muchas de ellas deterioradas o fuera de servicio.
Usuarios inconformes y derechos ignorados
El equipo de Cotejo.info recorrió cinco paradas que conectan el centro con el norte, sur y oeste de Barquisimeto. De diez usuarios consultados, la mayoría expresó su descontento por el aumento del pasaje, los malos tratos y la falta de unidades.
Los adultos mayores denuncian que muchos choferes ignoran la exoneración establecida en la Gaceta Oficial del 22 de septiembre, que ratifica el beneficio para mujeres mayores de 55 años y hombres a partir de 60.
“A veces nos dicen que no podemos ir porque no tenemos el pasaje completo. Cargo el carnet de Conapdis y soy adulta mayor. Aun así, pago el transporte completo”, relató Segunda Rodríguez, pensionada de 74 años que vive en Carorita.

La Autoridad Metropolitana de Transporte y Tránsito (AMTT) informó el 7 de octubre que retomó la emisión de carnets para garantizar la gratuidad de los traslados. En dos meses se entregaron 1.500 certificados, pero usuarios afirman que no todos los transportistas respetan el beneficio.
El director de la AMTT, Nelson Torcate, insiste en que la colaboración debe ser voluntaria. Sin embargo, testimonios recopilados confirman que algunos conductores intentan imponer el pago.
Carmen Polo, residente del urbanismo Alí Primera y dirigente comunitaria, advierte que hay colectores que piden una colaboración a los ancianos al entrar al autobús, aunque no ocurre en todas las líneas de transporte.
“Ya me resigné. Tengo que tener el dinero para el pasaje y salir poco. Mis pastillas para la tensión cuestan más que la pensión y no puedo gastar eso en pasajes”, relató.
Dos choferes y un colector que cubren rutas para El Cují-Tamaca, La Carucieña y Cabudare declararon al equipo de Cotejo.info que el traslado gratuito a personas mayores o con discapacidad se cumple en gran parte de las líneas.
“En un viaje pueden llegar nueve o diez exonerados”, dijo un conductor que tiene un autobús de 40 puestos.
Pasaje estudiantil: otro punto de choque
El pasaje estudiantil, que consiste en un descuento del 50 %, es otro motivo de disputa entre los transportistas y usuarios.
Keiver Torres cursa segundo año de medicina en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) y es oriundo de Quíbor. A diario gasta entre cinco y seis dólares para asistir a clases en Barquisimeto. En los traslados del terminal a la zona del hospital varios conductores le han reclamado cuando paga la mitad de la tarifa.
“Cuando digo pasaje estudiantil, el chofer, los colectores me hablan grosero. No me tratan bien”.
En ocasiones -mencionaron otros dos estudiantes universitarios- se discrimina a las personas adultas que también están en formación y tienen derecho al beneficio o se condiciona el uso del uniforme para aceptar la mitad de la tarifa.
Gastar más versus salir menos
Geliannys y Valentina, de la comunidad Las Casitas, son vendedoras de una tienda en el centro de Barquisimeto. Cada una necesita al menos seis dólares semanales, de sus 40 dólares de salario, para cubrir los pasajes desde la zona norte hasta su trabajo. El monto varía si usan transporte después de las seis de la tarde: las líneas suben la tarifa.
“A veces hay peleas porque cobran 50 o 60 bolívares. Yo no peleo, prefiero hablar y decirle si tengo el pasaje incompleto”, comentó Geliannys.

Hay personas que salen menos para ahorrar. Iraima Herrera, habitante de El Manzano, al sur de la ciudad, intenta salir solo dos días de la semana para hacer las compras de su casa o diligencias personales. De resto, se limita por el precio del pasaje e incluso la espera para tomar un bus.
La espera por una unidad en la avenida Vargas fuera de las horas pico puede ser de más de una hora. “Cuando tardan nos dicen que es porque están haciendo cola para echar gasolina o esperan en la parada hasta llenar la mayoría de los puestos”, explica.
Un servicio poco rentable y cada vez más tenso
El costo del pasaje es alto para los usuarios, pero no cubre el gasto operativo de las unidades de transporte, coinciden cuatro fuentes del sector.
Dos conductores señalaron que necesitan generar de 40 a 100 dólares diarios para mantener los autobuses. Pero el precio del pasaje está por debajo de 0,22 dólares: un bus de 18 puestos obtiene menos de 4 dólares y el de 40 puestos menos de 9 dólares en un recorrido de hora y media.
De acuerdo con los entrevistados, la única manera de alcanzar ese monto, es haciendo 10 vueltas por día. La meta es difícil de alcanzar fuera de las horas pico, ya que cargar pasajeros puede tomar 30 minutos o más.

“Mientras haya gasolina subsidiada solo una vez por semana, es insuficiente. Eso alcanza para cuatro vueltas de un día y el resto de la semana debemos pagarla a $0,50 o demorar recargando las bombonas (de gas vehicular). No nos podemos sustentar con el precio del pasaje fijo”, dijo el chofer de una línea de La Carucieña.
El Sindicato Automotor afirma que para costear ocho rubros, que incluyen el combustible y mantenimiento básico, deben cobrar 0,47 dólares por pasajero.
“Los repuestos los venden a la tasa del euro, la gasolina está anclada al dólar y todo lo que necesitamos sube a diario, menos el pasaje”, alertó la dueña de una unidad.
De marzo de 2022 a octubre de 2025, el pasaje se redujo de 0,41 a 0,22 dólares. La tarifa vigente se devalúa a diario por el alza de la tasa oficial. Sin embargo, no hay muestras de que las autoridades atiendan la propuesta del sector transporte de fijar el precio en dólares. Para los usuarios esta medida es perjudicial porque sus ingresos son limitados.




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